El artículo discute la creciente amenaza a la Corte Penal Internacional (CPI) ya que tanto los Estados Unidos como Venezuela, a pesar de sus diferencias ideológicas, se mueven hacia el socavar la autoridad de la corte. La administración de los Estados Unidos ha lanzado esfuerzos para desmantelar la CPI, mientras que Venezuela, bajo un gobierno en disputa, ha cortado los lazos con la institución. Esta alianza entre Washington y Caracas desafía el orden legal internacional y pone en riesgo a las víctimas de delitos. La destitución del Fiscal General Karim Khan, acusado de agresión sexual, debilitó a la CPI durante un período crítico. El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, elogió la decisión de Venezuela, calificando a la CPI de "corrupta" e "ineficaz", señalando un impulso más amplio contra el Estatuto de Roma y el multilateralismo.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la postura de los EE.UU. como un esfuerzo justificado para desmantelar la CPI, retratándola como corrupta e ineficaz. Destaca la alineación entre los EE.UU. y Venezuela, a pesar de su antagonismo histórico, lo que sugiere una estrategia geopolítica en lugar de una crítica legal imparcial.





