Una poderosa explosión de un dron cerca de la frontera con Rumania ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad aérea en Bulgaria, un estado miembro de la OTAN. El incidente ocurrió el sábado por la mañana cerca del pueblo de Kardam, a aproximadamente 100 metros del cruce fronterizo búlgaro-rumano. Según el Ministerio de Defensa búlgaro, el dron fue identificado como un dron madre tipo mayo producido en Ucrania. Estos drones están diseñados para activar, interrumpir o engañar a los sistemas de defensa antiaérea y de defensa aérea enemigos. Tanto las autoridades búlgaras como las ucranianas han declarado que el incidente fue involuntario.
Esto marca la primera explosión de este tipo en territorio búlgaro desde que comenzó la invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, lo que rápidamente convirtió el evento en político. El avión no tripulado cayó en un campo de girasoles, provocando una fuerte explosión escuchada por la policía local estacionada cerca del puesto de control fronterizo. El personal de emergencia llegó rápidamente para asegurar el área. Los informes iniciales no indicaron lesiones o daños a la infraestructura, aunque el avión no tripulado llevaba "explosivos significativos", según el primer ministro Rumen Radev. La parte ucraniana prometió plena cooperación con las instituciones búlgaras para investigar todas las circunstancias que rodearon el incidente. La ubicación del accidente planteó preocupaciones adicionales.
El avión no tripulado aterrizó a solo un kilómetro de una estación de compresión en el gasoducto transbalcánico que conecta Turquía y Ucrania. Cerca de allí se encuentra una instalación rumana, lo que provocó especulaciones tempranas de que la infraestructura energética podría haber sido atacada. Sin embargo, Radev aclaró más tarde que si bien había sospechas, no se confirmó ninguna amenaza directa al gasoducto. También destacó problemas más amplios con el sistema de defensa aérea de Bulgaria, señalando que ni los sistemas de radar búlgaros ni rumanos, ni ningún radar de la OTAN, detectaron el avión no tripulado. Este fallo subraya una brecha crítica en la tecnología moderna capaz de identificar pequeños aviones no tripulados que vuelan a altitudes muy bajas.
El incidente cerca de Kardam se ha convertido en una seria advertencia para las autoridades búlgaras con respecto a las deficiencias existentes en sus capacidades defensivas. En una entrevista con el canal de televisión pública BNT, el ministro de Defensa, Dimitar Stojanov, reconoció la necesidad de nuevos sistemas anti-drones, que deben comprarse con urgencia.
También admitió que incluso tales inversiones no proporcionarían una "cobertura integral" del territorio del país. "Se están librando guerras con drones contra nosotros desde 2023, pero no se han adoptado medidas específicas", agregó, afirmando que su ministerio pronto redactará una estrategia integral contra los drones. Esta situación refleja una tendencia creciente entre las naciones europeas que bordean Rusia y Ucrania. Muchos países han registrado violaciones de su espacio aéreo por drones y están mejorando sus capacidades defensivas en consecuencia. La experiencia de Bulgaria se alinea con este patrón, ya que continúa enfrentando desafíos en el monitoreo y la lucha contra las amenazas emergentes.
El reciente incidente pone de relieve la necesidad urgente de mejorar los mecanismos de vigilancia y respuesta, especialmente en las regiones cercanas a infraestructuras críticas.
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