La Unión Europea ha expresado su preocupación por las recientes declaraciones del presidente serbio Aleksandar Vučić sobre posibles cambios en el curso del río Ibar, que alimenta el lago artificial Gazivoda en la parte norte de Kosovo. Según informes de Radio Free Europe, la UE advirtió que tales comentarios de altos funcionarios serbios podrían obstaculizar los esfuerzos para normalizar las relaciones entre Belgrado y Pristina. El problema surgió después de que Vučić anunciara el 9 de agosto que las autoridades serbias estaban considerando alterar el flujo del río como respuesta a la destrucción de casas y casas de fin de semana pertenecientes a los serbios cerca del lago.
El río Ibar, de aproximadamente 270 kilómetros de largo, se origina en Montenegro, fluye a través de Serbia y entra en Kosovo antes de alimentar el lago Gazivoda. Dos tercios del lago se encuentra dentro del territorio de Kosovo, mientras que la parte restante regresa a Serbia. El agua del lago abastece a siete municipios, apoya el riego y se utiliza para sistemas de enfriamiento en la central térmica Obilić, que genera la mayor parte de la electricidad de Kosovo. La UE enfatizó que el progreso en la normalización de los lazos entre Kosovo y Serbia, esencial para las perspectivas de integración europea de ambos países, solo se puede lograr a través del diálogo.
En su declaración, la UE reiteró sus preocupaciones anteriores sobre las recientes disputas legales que involucran la demolición de propiedades en la zona. Destacó que cualquier medida coercitiva con consecuencias potencialmente irreversibles debe adherirse estrictamente a los procedimientos establecidos. La UE también instó a Pristina a garantizar que los propietarios afectados por estas acciones tengan acceso a la protección legal y garantías judiciales temporales antes de que tenga lugar cualquier demolición permanente. Los comentarios de Vučić provocaron fuertes reacciones de los funcionarios en Kosovo y provocaron un debate entre las autoridades albanesas y serbias.
La UE advirtió que las declaraciones públicas que sugieren posibles alteraciones en el curso del río, junto con acciones incompatibles con el objetivo de la normalización, deben evitarse. Esto sigue a las crecientes tensiones sobre la disputa en curso en torno al lago, donde algunas estructuras han sido demolidas en circunstancias controvertidas. Los expertos previamente evaluaron que redirigir el Ibar sería técnicamente factible, pero sería extremadamente costoso. Tal medida también podría entrar en conflicto con los principios internacionales que rigen los recursos hídricos transfronterizos y la Convención de las Naciones Unidas de 1997 sobre el derecho de los usos no navegables de los cursos de agua internacionales, que Serbia ha ratificado.
La UE destacó que la participación de Serbia en la Convención subraya su compromiso de respetar el derecho internacional en asuntos que afectan a las masas de agua compartidas. La situación refleja desafíos más amplios en los Balcanes, donde las disputas históricas y territoriales no resueltas siguen complicando la estabilidad regional. Si bien Serbia mantiene su postura sobre el estatuto de Kosovo, la UE insiste en que cualquier resolución debe basarse en el diálogo y el reconocimiento mutuo. Los últimos acontecimientos subrayan la fragilidad del panorama político actual y la necesidad de una diplomacia cuidadosa para evitar una mayor escalada.
A medida que continúan las discusiones, la atención se centra en garantizar que todas las partes cumplan con sus obligaciones legales y eviten acciones que puedan desestabilizar aún más la región.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor