El cierre, programado para comenzar a las 6 a.m. del sábado 22 de agosto y terminar a las 6 p.m. del martes 25 de agosto, afecta a una sección de la carretera entre la zona de descanso cerca del túnel histórico y la intersección con Manganui Road. Esta última interrupción es parte de los esfuerzos en curso para reparar los daños causados por un gran deslizamiento de tierra a principios de este año, que ha dejado la carretera vulnerable al flujo de agua y ha requerido mejoras urgentes de infraestructura.
Los funcionarios de la agencia de transporte confirmaron que el cierre es necesario para permitir a los equipos instalar tres nuevos culvertes diseñados para desviar el agua de la carretera. Estas obras requieren maquinaria pesada y excavación extensa, lo que hace imposible mantener el flujo de tráfico a través del área. Según el controlador de incidentes de Waka Kotahi, Kendra Ludeke, la decisión de cerrar la carretera se tomó después de agotar todas las otras alternativas.
Las empresas locales a lo largo del corredor han expresado su frustración por las interrupciones repetidas. Dev Rawat, propietario de River Run Cafe en Mōkau, describió la situación como devastadora para las pequeñas empresas que dependen del tráfico que pasa. "Cuando la carretera está cerrada, nadie entra en el café, y eso nos afecta mucho", dijo. Señaló que los cierres anteriores que duraron varios días lo habían obligado a cerrar sus puertas por completo, lo que provocó una tensión financiera. "El año pasado, la tienda se cerró más de seis o siete veces, y eso afecta mucho a nuestro negocio".
En un reciente cierre, Lester estimó que solo atendía a cinco clientes en un solo día. "Bueno, podríamos cerrar nuestras puertas también", agregó, indicando que los cierres futuros podrían provocar respuestas similares de las tiendas locales. La frecuencia de los cierres ha generado críticas de los líderes locales. El alcalde de New Plymouth, Max Brough, comentó que la situación se ha convertido en casi rutinaria.
Esta falta de desvíos viables exacerba los desafíos que enfrentan los residentes y las empresas, especialmente teniendo en cuenta el papel de la carretera como un enlace crítico entre Taranaki y Waikato. Ludeke enfatizó la importancia del proyecto actual en el contexto más amplio de la recuperación de la carretera. Señaló que la finalización de esta fase de trabajo representaría un paso significativo hacia adelante en la restauración de la funcionalidad de la carretera y la preparación para las siguientes etapas de mejora. A pesar de las molestias, elogió la paciencia de la comunidad local y los viajeros, reconociendo la dificultad planteada por el cierre.
Los reiterados cierres han subrayado la vulnerabilidad de la red de transporte de la región y la necesidad de soluciones a largo plazo. Si bien el enfoque inmediato sigue siendo la instalación de la infraestructura de drenaje necesaria, las interrupciones en curso ponen de relieve el complejo equilibrio entre el mantenimiento de la seguridad vial y el apoyo a las economías locales. A medida que avanza el trabajo, se espera que estas medidas conduzcan a un sistema de carreteras más resistente capaz de soportar los desafíos futuros.
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