Las autoridades cubanas han acusado al gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, de facilitar la migración irregular al detener a migrantes cubanos de forma indefinida o al deportarlos a terceros países, incluyendo países africanos. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, afirmó que estas acciones separan familias y violan los derechos humanos. La Habana sostiene que esta estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos para desestabilizar a Cuba a través de la presión demográfica. El artículo destaca las tensiones diplomáticas entre ambas naciones en relación con las políticas de inmigración y el control fronterizo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo se basa exclusivamente en las acusaciones oficiales cubanas contra la administración estadounidense, utilizando términos como "denunciado" y enfatizando la separación de familias, sin presentar contraargumentos ni justificaciones de la política estadounidense.






