El presidente Abelardo de la Espriella ha declarado el fin de la llamada "estrategia de paz total" de Colombia, un enfoque diplomático destinado a negociar con los grupos armados a través del diálogo. Hablando ante las unidades militares del Batallón Pichincha en Cali, declaró que la opción del diálogo se había agotado y que el estado tomaría una postura firme contra el crimen bajo su liderazgo. Sus comentarios marcaron el cierre oficial de las negociaciones iniciadas por el gobierno anterior liderado por el presidente Gustavo Petro, que buscaba llegar a acuerdos con las facciones armadas que operan en la región amazónica.
La estrategia conocida como "paz total" incluyó dos mesas de negociación principales: una con disidentes vinculados al grupo conocido como "Calarcá" y el Ejército Bolivariano Oriental (EMBF), y otra con los Comandos de la Línea de Frente afiliados al Ejército Bolivariano Nacional (CNEB). A pesar de las expectativas de que estos grupos pudieran presentar sus informes a la nueva administración, se quedaron con las manos vacías después de que el gobierno decidiera terminar las conversaciones.
El pasado miércoles por la tarde, los líderes de ambas partes se reunieron por última vez para evaluar los avances realizados durante las negociaciones. Armando Novoa, quien anteriormente fue el negociador jefe de la mesa que involucraba al Ejército Nacional Bolivariano, señaló que desmantelar el marco institucional establecido por el proceso de paz no sería fácil. Mencionó que los recursos y fondos ya comprometidos con la iniciativa no podían simplemente descartarse. 5 toneladas de explosivos, la desmovilización de 99 combatientes, que permanecen en una Zona de Localización Temporal, y una reducción de casi el 50 por ciento en los homicidios en Putumayo y Nariño. Sin embargo, no se estableció contacto con el gobierno entrante.
Novoa explicó que se habían utilizado varios canales para establecer comunicación con la nueva administración, incluido el contacto con el vicepresidente y el ministro de justicia. Expresó la esperanza de que el ministro del Interior escuchara sus preocupaciones para garantizar que las decisiones se tomaran en base a un conocimiento informado en lugar de apresurarse. Hasta ahora, sin embargo, estos esfuerzos no han recibido respuesta. La única confirmación recibida fue la reafirmación del presidente de que todas las mesas de negociación se finalizarían. Los intentos de obtener respuestas del Ministerio de Defensa, el Ministerio de Justicia y el portavoz oficial del nuevo gobierno no dieron resultados.
Efectivamente, incluso sin revocar formalmente los decretos que permitieron que estas discusiones siguieran, las mesas de negociación dejaron de funcionar. Actualmente no hay contacto entre los delegados del gobierno y los representantes de los grupos armados en la mesa que involucra a la CNEB. Los números asociados con los portavoces que una vez se involucraron con la prensa ya no están activos. La suspensión de la mesa no solo detiene las negociaciones sino que también afecta a proyectos relacionados. Específicamente, en Putumayo y Nariño, se ha implementado el programa RenHacemos, que tiene como objetivo reemplazar los cultivos ilícitos, con 8,000 familias inscritas.
Además, se estableció una Zona de Localización Temporal (ZUT) donde residen 99 individuos de los Comandos de primera línea. Tras la llegada del nuevo gobierno y anticipando el final de las negociaciones, los residentes de la ZUT se han distanciado del grupo para continuar su proceso de reintegración de forma independiente, evitando posibles conflictos con las fuerzas públicas o la extradición de alias Araña, el líder del grupo que fue capturado durante las negociaciones.
Enfatizaron que sus puertas permanecen abiertas para cualquier funcionario interesado en entender su situación de primera mano.
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