El presidente Donald Trump ha registrado algunos de los índices de aprobación más bajos de su presidencia hasta ahora en 2026, según múltiples encuestas nacionales. Los datos muestran una disminución constante en la percepción pública del ex presidente, con cifras que indican un fuerte aumento en la desaprobación y una caída correspondiente en la aprobación.
En la última encuesta de Economist/YouGov realizada del 25 al 27 de julio, Trump recibió un 34 por ciento de aprobación y un 62 por ciento de desaprobación, lo que resultó en una calificación de aprobación neta de menos 28 puntos, un mínimo histórico. Esto marca un cambio significativo desde antes en su segundo mandato, cuando sus niveles de aprobación eran relativamente estables.
Del mismo modo, la encuesta de American Research Group del 16 al 20 de julio encontró a Trump con un 30 por ciento de aprobación y un 67 por ciento de desaprobación, con una calificación de aprobación neta de menos 37 puntos. Este resultado subraya una división creciente dentro del electorado, particularmente entre los votantes registrados, donde la aprobación se situó en el 31 por ciento y la desaprobación en el 67 por ciento. Estas cifras sugieren que la influencia de Trump en el panorama político está disminuyendo, a pesar de su continua presencia en el ojo público. A principios de año, la encuesta Big Data, que encuestó a 3.121 votantes registrados del 24 de mayo al 27 de mayo, notó un patrón similar.
Esta tendencia se alinea con los hallazgos del Pew Research Center, que informó en abril que Trump había recibido un 34 por ciento de aprobación, la marca más baja de su segundo mandato. Estos resultados indican una trayectoria descendente sostenida en el sentimiento público hacia el ex presidente. Las implicaciones de estas calificaciones de aprobación en disminución se extienden más allá de las meras estadísticas.
El clima actual sugiere que la administración de Trump puede luchar para mantener el impulso, particularmente en áreas críticas para las preocupaciones de los votantes. A pesar de estos desarrollos, la Casa Blanca ha mantenido una postura firme, rechazando la noción de que los números de aprobación de Trump reflejan cualquier deficiencia en su liderazgo. Un portavoz enfatizó los logros de la administración, destacando los esfuerzos para estimular la creación de empleos, administrar la inflación y mejorar la asequibilidad de la vivienda. La narrativa oficial afirma que las políticas de Trump están dando resultados positivos, tanto a nivel nacional como internacional, y que estos efectos continuarán desplegándose con el tiempo.
A medida que avanza la temporada política, es probable que la atención se centre en cómo estos índices de aprobación se traducen en resultados políticos tangibles y perspectivas electorales. Las fluctuaciones en curso en la opinión pública subrayan la dinámica compleja en juego en la política moderna, donde las percepciones pueden cambiar rápidamente en función de las circunstancias cambiantes y las narrativas de los medios. Los próximos meses serán cruciales para determinar si estas tendencias se estabilizan o continúan evolucionando de manera que desafíen el status quo.
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