El Parlamento Europeo ha dado un importante paso adelante en su proceso legislativo en relación con el euro digital, aprobando su posición sobre el marco jurídico del proyecto en primera lectura en Estrasburgo. Esta decisión allana el camino para que las discusiones formales del trilogo entre el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) comiencen ya la próxima semana. La aprobación se produjo después de una votación en la que 416 miembros apoyaron la propuesta, mientras que 169 se opusieron.
La posición parlamentaria fue preparada por Fernando Navarrete Rojas, el relator del Partido Popular (PPE) de España, quien inicialmente había abogado por restringir el euro digital a un sistema de pago basado en tokens fuera de línea. Sin embargo, la mayoría en el comité financiero del parlamento optó a principios de este año por un enfoque dual, permitiendo que coexistiera tanto una versión de tokens fuera de línea como una variante en línea vinculada a la cuenta del euro digital. Navarrete Rojas enfatizó en una conferencia de prensa que la legislación reafirmaría el estatus igual del efectivo y garantizaría que los ciudadanos tuvieran la libertad de elegir su método de pago preferido.
En la sesión plenaria, el presidente de la Comisión Europea, Mario Monti, se refirió a la posibilidad de que el euro digital basado en cuentas haga más fácil el rastreo de las transacciones. "Nadie sabrá en qué gastamos nuestro dinero", aseguró durante la sesión plenaria. A pesar de estas garantías, persisten las preocupaciones sobre las implicaciones de la privacidad del diseño propuesto.
Según los investigadores, los números emitidos por los bancos clientes podrían vincularse fácilmente con los historiales de transacciones u otros puntos de datos, lo que podría revelar el comportamiento del usuario una vez que los seudónimos se vean comprometidos. Mikolai Gütschow, investigador de la cátedra de Sistemas de Red Distribuida de la TU Dresden, señaló que la centralización de los datos de transacciones podría convertir a la infraestructura del BCE en un objetivo atractivo para los ciberataques.
Si bien los defensores de la protección de datos generalmente apoyan los sistemas de tokens para ambas variantes del euro digital, citando su potencial para ofrecer anonimato comparable al efectivo físico, advierten contra las vulnerabilidades de seguridad inherentes a las soluciones de tokens.
Según las consideraciones incluidas en el texto parlamentario, es probable que el BCE asuma la responsabilidad de las pérdidas derivadas de las deficiencias de infraestructura. Más allá de los desafíos técnicos, el costo total del megaproyecto ya ha superado las estimaciones iniciales. Los 3.000 millones de euros establecidos por el BCE ya se han asignado a proveedores de servicios externos. 8 millones de euros se gastaron en la función de búsqueda de alias, que permite a los proveedores de servicios de pago identificar el banco de la contraparte de la transacción. Para el desarrollo del sistema de tokens de euro fuera de línea, que está siendo preparado por Giesecke+Devrient, el BCE ha planificado hasta 661 millones de euros.
Estas cifras ponen de relieve la complejidad y la escala del esfuerzo, que continúa evolucionando a medida que las partes interesadas buscan el equilibrio entre la innovación, la seguridad y la privacidad del usuario.
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