Según el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, aproximadamente 600 drones fueron desplegados contra el área de la capital durante la noche, con 201 de ellos interceptados y destruidos dentro de la región. El asalto causó víctimas, con cinco muertes atribuidas a los ataques, tres en la región de Moscú y dos en Rostov-on-Don. Tres personas resultaron heridas en el área de Moscú y recibieron atención médica.
Este incidente pone de relieve el creciente alcance de las operaciones militares ucranianas en territorio ruso, particularmente en infraestructura y cadenas de suministro. m. hora local el domingo, según Sobyanin, quien describió la operación como parte de una escalada más amplia en los ataques ucranianos de largo alcance. Estos ataques se han centrado en instalaciones militares, sitios industriales e instalaciones de almacenamiento ubicadas lejos de las zonas de guerra activas. Los informes sugieren que las fuerzas ucranianas atacaron un almacén propiedad de la compañía rusa de comercio electrónico Wildberries, así como otros complejos industriales en la región de Moscú.
El ataque coincidió con el aumento de las tensiones a lo largo del flanco oriental de Europa, ya que los aliados de la OTAN en las fronteras de Ucrania continúan enfrentando amenazas de aviones no tripulados. El domingo por la mañana, un avión de combate español F-18 operado bajo el mando de la OTAN interceptó y derribó un avión no tripulado que había entrado en el espacio aéreo rumano desde Moldavia cerca de la frontera con Ucrania. El avión no tripulado se estrelló en una zona deshabitada del condado de Galati, cerca de la frontera con Ucrania.
Las autoridades rumanas no confirmaron de inmediato el origen del dron o su lanzador, aunque incidentes similares han ocurrido en la región desde 2023, después de los ataques rusos a los puertos ucranianos a lo largo del río Danubio.
A medida que Ucrania continúa expandiendo sus capacidades ofensivas, los países vecinos se ven cada vez más obligados a reforzar sus defensas aéreas y coordinar las respuestas a través de los marcos de la OTAN. La efectividad de las campañas de drones ucranianos ha planteado preguntas sobre su impacto en la estabilidad económica de Rusia. Algunos analistas argumentan que estos ataques están interrumpiendo líneas de suministro críticas y dañando industrias clave, lo que potencialmente socava la resiliencia de la economía de Rusia de manera más efectiva que las sanciones occidentales.
Con cada ataque exitoso, Ucrania parece estar probando los límites de los sistemas de defensa aérea rusos mientras presiona simultáneamente a Moscú para que desvíe recursos de las operaciones de primera línea para proteger la infraestructura nacional.
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