Los estados estadounidenses han iniciado una batalla legal contra Meta, acusando a la compañía de diseñar intencionalmente sus plataformas de redes sociales, Facebook e Instagram, para explotar las vulnerabilidades psicológicas de niños y adolescentes. El juicio, actualmente en curso en Oakland, se espera que dure seis semanas y podría sentar un precedente para la acción reguladora global contra los gigantes de la tecnología. Los estados, liderados por California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, argumentan que las prácticas de Meta han causado un daño generalizado a los usuarios jóvenes, lo que podría conducir a severas sanciones financieras y rediseños obligatorios de productos.
En primer lugar, los estados afirman que la compañía diseñó sus plataformas para fomentar la participación compulsiva a través de mecanismos como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones persistentes. Estas características, según los demandantes, crean recompensas intermitentes de dopamina similares al juego, manteniendo a los usuarios comprometidos durante períodos prolongados. Los documentos internos a los que se hace referencia en el caso sugieren que Meta realizó una extensa investigación sobre el desarrollo del cerebro adolescente, centrándose en rasgos como el bajo control de impulsos y la mayor sensibilidad a las recompensas, y utilizó este conocimiento para adaptar sus productos para la máxima retención de usuarios.
En segundo lugar, los estados alegan que Meta ocultó los hallazgos internos que vinculan el uso de Instagram con el aumento de las tasas de depresión, ansiedad, trastornos de la imagen corporal y autolesiones entre los adolescentes. Argumentan que la compañía engañó a padres, educadores y usuarios jóvenes al promover sus plataformas como espacios seguros, a pesar de conocer los riesgos asociados con la exposición prolongada. Este engaño, sostienen los estados, permitió a Meta mantener su dominio mientras evitaba la responsabilidad por las consecuencias negativas de sus elecciones de diseño.
En tercer lugar, la demanda afirma que Meta violó sistemáticamente la Ley de Protección de la Privacidad en Línea de los Niños (COPPA) al recopilar datos personales de niños menores de 13 años sin obtener el consentimiento verificable de los padres. Esta práctica, según los estados, infringe los derechos de los menores y compromete su privacidad. Finalmente, los estados están persiguiendo múltiples cargos bajo las leyes de protección al consumidor a nivel estatal, alegando prácticas engañosas y conducta comercial desleal.
Si tiene éxito, el caso podría obligar a Meta a implementar cambios radicales en sus plataformas, incluidas restricciones en el tiempo de pantalla para los usuarios jóvenes y modificaciones en las características algorítmicas que promueven el comportamiento adictivo. Más allá de las sanciones financieras, los estados también buscan rediseños de productos ordenados por la corte con el objetivo de proteger a los usuarios jóvenes.
El juicio ha atraído la atención del público, con activistas y familias de individuos afectados reunidos fuera del juzgado. Algunos han sostenido pancartas que enumeran los nombres de casi 400 jóvenes cuyas vidas creen que fueron impactadas por las redes sociales. Las madres, en particular, han expresado su indignación, condenando a los ejecutivos de Meta.s por priorizar las ganancias sobre el bienestar de los niños. Una madre, Lori Schott, criticó el liderazgo de Metas por construir una compañía poderosa y rentable sin abordar los daños causados por sus plataformas. A medida que avanza el juicio, el caso puede servir como un catalizador para un mayor escrutinio regulatorio de las compañías tecnológicas a nivel mundial.
Ya están surgiendo demandas similares contra plataformas como TikTok, Snapchat y YouTube, lo que sugiere una tendencia creciente hacia responsabilizar a las corporaciones digitales por su impacto en la salud mental. Con la vasta base de usuarios de Meta's que abarca tres mil millones de personas en todo el mundo, el resultado de este juicio podría influir en cómo se regulan las redes sociales no solo en los Estados Unidos sino también a nivel internacional. El veredicto, que se espera para octubre, marcará un momento crucial en el debate en curso sobre las responsabilidades éticas de las empresas tecnológicas.
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