Los astrónomos que utilizan el Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura (DESI) han descubierto nuevos conocimientos sobre la composición de los exoplanetas en desintegración mediante el análisis de los espectros de enanas blancas contaminadas por la caída de escombros planetarios. Los hallazgos, publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, revelan que la composición química de estas enanas blancas cargadas de escombros refleja la de los cuerpos rocosos de nuestro propio sistema solar, lo que brinda una rara oportunidad para estudiar los bloques de construcción de los planetas terrestres más allá de nuestro Sol. Durante su misión principal de cinco años, DESI tenía la intención de mapear la estructura a gran escala del universo midiendo los desplazamientos al rojo de galaxias distantes.
Sin embargo, debido a las condiciones de observación desfavorables, el instrumento ocasionalmente tenía períodos de inactividad. En lugar de inactividad, los investigadores recurrieron a objetos celestes cercanos, incluidas las enanas blancas, que son los restos de estrellas como nuestro Sol. Estas estrellas compactas y densas retienen rastros de material de sus antiguos sistemas planetarios, lo que permite a los científicos inferir la composición de mundos muertos desde hace mucho tiempo. Las enanas blancas se forman cuando estrellas como nuestro Sol agotan su combustible nuclear y colapsan bajo la gravedad, dejando atrás un núcleo compuesto principalmente de carbono y oxígeno. Con el tiempo, los cuerpos planetarios sobrantes, a menudo rocosos, helados o metálicos, pueden ser atraídos hacia adentro por la atracción gravitatoria de las enanas blancas.
A medida que estos objetos se separan, sus fragmentos caen sobre la superficie de la estrella, enriqueciendo su atmósfera con elementos más pesados como oxígeno, magnesio, silicio, calcio y hierro. Estos elementos sirven como huellas dactilares, revelando las firmas químicas de los planetas que alguna vez orbitaron la estrella. Hasta la fecha, aproximadamente del 20% al 50% de las enanas blancas observadas muestran signos de contaminación metálica, lo que indica la presencia de escombros planetarios. Entre ellas, se sabe que alrededor de 1.750 son material en acreción activa, aunque solo una pequeña fracción posee espectros lo suficientemente detallados como para determinar su composición elemental.
Esto hace que cada objeto sea un objetivo valioso para comprender la diversidad de los sistemas planetarios. La colaboración DESI se centró en 12 enanas blancas particularmente ricas en metales, examinando sus espectros con mayor detalle que nunca antes. Su análisis reveló que los escombros que se acumulan en estas estrellas contienen una amplia gama de elementos pesados, muchos de los cuales son esenciales para formar planetas rocosos. Por ejemplo, el oxígeno y el magnesio son componentes críticos de los minerales silicatos, mientras que el calcio y el hierro contribuyen a la formación de núcleos metálicos.
Estos hallazgos se alinean con la composición de la Tierra y Marte, lo que sugiere que los procesos que dan forma a los sistemas planetarios pueden ser ampliamente similares en toda la galaxia. Entre las enanas blancas estudiadas, seis exhibieron espectros suficientemente limpios para permitir un análisis de composición más preciso. Cuatro mostraron características consistentes con materiales secos y formadores de roca, mientras que dos mostraron firmas de oxígeno distintas, lo que indica potencialmente la presencia de planetesimales ricos en agua.
Paula Izquierdo, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Warwick, enfatizó la importancia de estos hallazgos. Entender si nuestro sistema solar es común o raro requiere una gran muestra de exoplanetas con composiciones químicas bien caracterizadas, explicó. Si bien DESI fue diseñado originalmente para explorar la expansión del universo, sus contribuciones inesperadas a la ciencia planetaria destacan el valor de los descubrimientos fortuitos. A medida que la colaboración continúa analizando datos adicionales, pueden surgir más revelaciones sobre los orígenes y la evolución de los exoplanetas, profundizando nuestra comprensión de cómo se forman y evolucionan los planetas en todo el cosmos.
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