El fenómeno de El Niño ya se ha consolidado en Colombia, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). La agencia confirmó que las condiciones asociadas con El Niño están actualmente presentes en el país y advirtió que hay más de un 95 por ciento de posibilidades de que el fenómeno se fortalezca durante la segunda mitad de 2026 y continúe en el primer trimestre de 2027.
De acuerdo con Ideam, el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico ecuatorial, junto con los análisis de los centros internacionales de monitoreo del clima, ha confirmado el establecimiento de El Niño tanto en el océano como en la atmósfera. El consenso del modelo internacional indica que de septiembre a noviembre, la anomalía en las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico podría alcanzar casi 3 grados Celsius por encima de los niveles normales. Hay un 63 por ciento de probabilidad de que el fenómeno supere el umbral de 2 grados Celsius, alcanzando la categoría de intensidad "muy fuerte" entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Esta evolución sigue al calentamiento persistente de las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado de cambios atmosféricos consistentes alineados con la fase cálida del ciclo ENOS (El Niño-Oscilación Sur). Las organizaciones internacionales han corroborado el pronóstico de Ideam. Durante el último trimestre, entidades como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) e Ideam han notado una progresión constante hacia condiciones cálidas más fuertes en el Pacífico ecuatorial.
Los análisis realizados entre marzo y junio de 2026 muestran un aumento progresivo de las anomalías de temperatura superficial positiva del mar, el aumento del contenido de calor subterráneo y las respuestas atmosféricas cada vez más favorables para la consolidación del fenómeno. Esta alineación entre diferentes sistemas de monitoreo aumenta la confianza en los escenarios proyectados para Colombia. Los análisis técnicos de Ideam advierten que, si la evolución anticipada continúa, las temperaturas del aire podrían superar los valores climatológicos normales, particularmente en las regiones del Pacífico, los Andes y el Caribe. Estas condiciones favorecerían una mayor evapotranspiración y aumentarían las demandas de agua para los ecosistemas y los sectores productivos.
La reducción de las precipitaciones podría conducir a una disminución progresiva de los flujos de los ríos y arroyos, niveles más bajos de los embalses y afectar la disponibilidad de agua para el consumo humano, las actividades agrícolas, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas críticos. Ideam también advirtió que este escenario aumentaría la probabilidad de incendios de la cubierta vegetal, degradaría la calidad del aire en ciertas regiones e impactaría negativamente en la productividad agrícola y ganadera. En respuesta a estos posibles impactos, las autoridades han introducido medidas destinadas a promover la conservación de la energía y reducir los efectos de El Niño.
El Consejo de Operación Nacional de Gas (CNO Gas) se reunió en Barranquilla para revisar la seguridad energética, con el Ministerio de Minas y Energía y representantes del sector energético discutiendo nuevas regulaciones.
Las autoridades explicaron que el aumento de las facturas de electricidad durante agosto responde principalmente a los mayores costos de generación vinculados al fenómeno climático. El fortalecimiento de El Niño requiere una mayor dependencia de las plantas térmicas para respaldar la red eléctrica, lo que aumenta los costos de producción en comparación con los períodos dominados por la energía hidroeléctrica. Las pérdidas operativas adicionales debido a las condiciones secas estacionales se reflejan aún más en el componente tarifario. A pesar de esto, Air-e aseguró que sus tarifas siguen siendo competitivas a nivel nacional, con un costo promedio por kilovatio-hora de alrededor de 890 pesos, ligeramente por debajo del promedio nacional de aproximadamente 920 pesos.
Mientras tanto, el gobierno ha iniciado planes de contingencia para hacer frente a las condiciones climáticas extremas previstas. La Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres y el Ministerio de Salud están coordinando las acciones territoriales en previsión de condiciones climáticas severas en la cuenca del Pacífico. El Ministerio de Agricultura destacó los riesgos para la producción y el suministro de alimentos, incluida la reducción de la disponibilidad de agua, la degradación de los pastos y el estrés por calor en los animales, que amenazan los ingresos de las comunidades rurales. Para ayudar a los agricultores, el gobierno ha asignado casi 244 mil millones de pesos a través de seis instrumentos financieros e incentivos de gestión de riesgos para los productores agrícolas.
El gobierno también ha evaluado soluciones energéticas alternativas para mitigar la escasez de agua en los embalses. El director de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres, Javier Pava, declaró que Colombia tiene un potencial fotovoltaico significativo para evitar la escasez de energía a través de la generación de energía solar. Además, el Ministerio de Vivienda presentó un análisis territorial que indica que 159 municipios han sufrido frentes fríos, mientras que 558 enfrentan riesgos elevados de escasez de suministro de agua para los residentes.
Para abordar estos desafíos, el ministerio firmó un acuerdo con el Fondo Colombia Potencia Mundial de la Vida para financiar proyectos de suministro de agua, saneamiento y energía en regiones vulnerables. El impacto de El Niño se extiende más allá de las preocupaciones ambientales inmediatas, afectando la seguridad alimentaria y la estabilidad económica. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura absorbe el 82 por ciento de los daños y pérdidas causados directamente por las sequías. Los ciclos de El Niño causan malas cosechas, pérdidas de ganado, aumento de la deuda de los hogares y migraciones en busca de acceso a alimentos y agua.
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