El artículo informa sobre una controvertida resolución de la Procuraduría General de Justicia de Colombia que transfirió un caso de terrorismo que involucra a once individuos acusados de ataques en Bogotá a un grupo de trabajo especial recién creado centrado en las protestas sociales. El caso, que presuntamente involucró a quemar un autobús de transporte público y atacar patrullas policiales, fue inicialmente establecido para el procesamiento, pero se detuvo después de la transferencia. La medida ha provocado desafíos legales, con la Fundación para el Estado de Derecho presentando una queja contra la decisión ante el Tribunal Supremo. Los críticos argumentan que transferir un caso de terrorismo a un grupo que investiga protestas sociales socava el debido proceso y pone en riesgo la administración de justicia, ya que los acusados permanecen bajo custodia sin plazos claros para su juicio.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la transferencia del caso de terrorismo a una investigación de "protesta social" como una amenaza potencial para la equidad judicial, lo que implica que el nuevo grupo de trabajo puede carecer de la capacidad para manejar cargos penales graves.



