Con motivo del Día del Niño, tres generaciones compartieron sus experiencias infantiles, destacando tanto los cambios notables como las necesidades perdurables. La conversación se desarrolló con familias y expertos en desarrollo infantil que reflexionaron sobre cómo los niños en Argentina han visto y continúan viendo el mundo, los juguetes y juegos que acompañaron a diferentes generaciones, y lo que ha cambiado y lo que se ha mantenido constante sobre la infancia en el país. Adriana Pérez Caballier, de 61 años, creció en Gualeguaychú, Entre Ríos, y actualmente reside en Vicente López.
Ella recuerda haber jugado con sus hermanos tanto en casa como en las calles, participando en juegos imaginativos como interpretar papeles de maestros y tenderos, y creando actuaciones teatrales usando trajes y guitarras. Sus recuerdos favoritos incluyen momentos de creatividad y descubrimiento, como llenar una vieja bañera con agua y usarla como una piscina improvisada para jugar.
Ella recuerda con cariño a los perros de peluche como su juguete favorito, junto con otros artículos nostálgicos como la "mancha", una habitación oscura utilizada para esconderse, y una sardina enlatada. Ella creció en la época de las estrellas del pop y bandas de música como Bandana, a menudo pasaba horas fingiendo ser una cantante frente al espejo con la radio encendida. Para ella, el hogar y la calle eran espacios clave para jugar, llenos de partidos de fútbol, descansos para el té por la tarde, juegos de fuegos artificiales de verano y largos paseos en bicicleta.
Al igual que su madre, Ámbar, de 11 años, también tiene un peluche muy querido, un oso llamado Renato, que le regaló su tío. "La familia juega un papel central en su tiempo de juego, ya que a menudo interactúa con primos y hermanas. Un recuerdo preciado consiste en ver la Copa Mundial 2022 con sus primos y tía, donde hicieron un pacto para saltar a la piscina si Argentina ganaba, y lo hicieron, todos mojados, celebrando juntos. Verónica Llobet, experta en derechos de los niños e investigadora del Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica (CONICET), identifica tres cambios importantes que distinguen la infancia de hoy de la de las generaciones anteriores.
En primer lugar, ha habido una profunda transformación en las relaciones intergeneracionales y en las estructuras de autoridad familiar. Muchos adultos hoy en día crecieron bajo regímenes autoritarios marcados por la violencia y el silencio, lo que los llevó a construir estilos de crianza que contrastan con estos modelos opresivos. El respeto ahora se considera distinto de la obediencia ciega, y la autoridad de los adultos se ejerce con mayor conciencia y empatía. El segundo cambio es tecnológico. Las pantallas y las redes sociales han dado a los niños acceso a la independencia y la información que antes era inimaginable.
Este cambio ha alterado la forma en que los niños interactúan con el mundo, ofreciendo nuevas oportunidades y al mismo tiempo presentando desafíos relacionados con el tiempo de pantalla y la participación digital. A medida que continúe la discusión, surgirán más ideas, arrojando luz sobre las perspectivas en evolución y las preocupaciones continuas con respecto al bienestar y el desarrollo de los niños en Argentina.
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