El presidente recién elegido de Colombia, Abelardo de la Espriella, acusó al presidente saliente Gustavo Petro de orquestar un "golpe" después de que Petro declarara que no reconocía la victoria de de la Espriella en las elecciones del 21 de junio. De la Espriella instó a los militares a defender el orden constitucional y no seguir las directivas de Petro, al tiempo que pidió a la comunidad internacional que monitoreara el proceso de transición de poder. Ordenó a su equipo de transición que suspendiera las comunicaciones con el gobierno saliente, pero enfatizó el cumplimiento de los procedimientos legales para la transferencia de poder. Petro respondió negando la legitimidad de la presidencia de de Espriella, alegando que no ganó las elecciones.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la situación como un "golpe" orquestado por Petro, usando un lenguaje fuerte que se alinea con la perspectiva de de la Espriella. La narrativa enfatiza la supuesta ilegitimidad de Petro y pide la adhesión militar a los deberes constitucionales, que se inclina hacia el apoyo a la posición de de la Espriella.






