El artículo compara la controversia en torno a los centros de datos con el drama ambiental representado en la película 'Erin Brockovich', sugiriendo que los críticos están exagerando el tema. Sugiere que si bien los centros de datos consumen recursos significativos como agua y electricidad, no son equivalentes a los sitios de desechos tóxicos y su impacto es mínimo en comparación con otros sectores como la agricultura. La pieza destaca que los centros de datos contribuyen a las economías locales, como se ve en el condado de Loudoun, Virginia, donde representan una gran parte de los ingresos a pesar de ocupar un pequeño porcentaje de espacio comercial. Sin embargo, también señala que algunos estados, como Nueva York, han impuesto restricciones a los nuevos centros de datos debido a preocupaciones sobre el uso de recursos. El autor sugiere que estas restricciones a menudo reflejan tensiones políticas y económicas más amplias que cuestiones puramente técnicas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la oposición a los centros de datos como una postura motivada políticamente impulsada por el resentimiento económico y la alineación ideológica con grupos anticapitalistas y populistas.






