El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llamó la atención durante una transmisión en vivo desde la Oficina Oval, donde firmó una orden ejecutiva relacionada con las pautas de vacunación infantil. El momento ganó una tracción inesperada después de que surgieran imágenes que mostraban a Trump con los ojos cerrados, mientras estaba sentado junto al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. Una mujer joven en el fondo, identificada más tarde como Jayme Leagh Franklin, se convirtió en el foco de especulación en línea. Sus gestos sutiles, sonriendo, asintiendo y frotándose el abdomen, provocaron teorías extrañas que circulaban rápidamente en las plataformas de redes sociales. Millones de usuarios vieron el clip, que rápidamente se volvió viral.
La especulación fue rampante, con algunos afirmando que Franklin tenía un dispositivo oculto en su estómago capaz de dar choques eléctricos para despertar a Trump. La teoría sugirió que ella presionó este dispositivo hipotético cada vez que Trump parecía quedarse dormido, lo que lo llevó a despertar. Estas afirmaciones fueron ampliamente compartidas, lo que llevó a una ola de teorías de conspiración que se extendieron globalmente en cuestión de horas.
A pesar de su aclaración, la narrativa continuó evolucionando, impulsada por el gran volumen de participación en línea. Franklin, de 27 años, no es una visitante aleatoria de la Casa Blanca. Anteriormente trabajó en la administración de Trump como parte del equipo de campaña para las elecciones presidenciales de 2020.
El usuario afirmó que la NASA estaba al tanto del evento, pero mantuvo la información en secreto, citando un documento confidencial titulado "Proyecto Anchor" que supuestamente delineó los preparativos para refugios subterráneos y sistemas para asegurar estructuras críticas contra los efectos de la gravedad cero.
La NASA respondió a estas afirmaciones poco después de que salieran a la superficie, descartándolas como fabricaciones completas. La agencia explicó que la gravedad de la Tierra está determinada por su masa y que perder la gravedad por completo requeriría una pérdida imposible de masa planetaria. La NASA enfatizó que no hay base científica para la afirmación y que las ondas gravitacionales, incluso si se detectan, son demasiado débiles para tener un efecto notable en la Tierra. A pesar de la negación de la NASA, la teoría persistió entre los creyentes que interpretaron la respuesta de la agencia como una prueba más de un encubrimiento.
Algunos usuarios señalaron que los mensajes sobre la supuesta catástrofe comenzaron a desaparecer de las redes sociales poco después de que la NASA emitió su declaración, lo que aumentó la creencia de que el evento podría ser real. En contraste, científicos e investigadores de instituciones como el Instituto de Tecnología de California rechazaron la teoría por completo. Señalaron que las ondas gravitacionales de colisiones de agujeros negros distantes son extremadamente débiles cuando llegan a la Tierra y no tienen un impacto medible en nuestro planeta. Además, los expertos destacaron que el concepto de una pérdida repentina de gravedad es científicamente inverosímil y contradice los principios físicos establecidos.
A partir de ahora, tanto el video viral que involucra a Jayme Leagh Franklin como la teoría de la anomalía gravitacional continúan circulando en línea. Mientras que el primero ha sido desacreditado en gran medida a través de la aclaración directa del individuo involucrado, el último sigue siendo un tema de debate y especulación entre los usuarios de Internet. Los eventos destacan cómo el contenido digital puede moldear rápidamente la percepción pública, a menudo difuminando las líneas entre la realidad y la imaginación.
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