Un grupo de individuos se ha transformado en objetos, permitiendo que la traición a la dignidad humana ocurra diariamente. Esta transformación, descrita como un cambio de sujetos a objetos dentro de la historia, se hace eco de las palabras del filósofo Jean-Paul Sartre, quien escribió en su prólogo a Frantz Fanon's Los miserables de la Tierra que las personas se han convertido en meros objetos. Publicado en 1961, pocos días antes de la muerte de Fanon, el libro refleja las luchas de los que estaban bajo el dominio colonial, particularmente en Argelia, que todavía estaba bajo la dominación francesa. Fanon entendió las profundas traiciones inherentes a la colonización, donde los oprimidos podrían convertirse en potenciales opresores.
Sus ideas siguen siendo relevantes hoy en día, ya que patrones similares continúan desarrollándose. El autor, que pasó tres décadas viviendo intermitentemente en el hemisferio sur, migrando, sirviendo como misionero y actuando como antropólogo, reflexiona sobre los cambios que ha presenciado. Se describe a sí mismo como un observador privilegiado de las fronteras inventadas y reales, regresando a casa después de haber recibido clemencia y herido por el dolor de la vida que ha visto fluir desde el Atlántico hasta las sabanas del Sahel, a través de los bosques de la costa. Su experiencia subraya una narrativa más amplia de desplazamiento y deshumanización.
La observación de Sartre captura la esencia de esta transformación: de participantes activos en eventos históricos y elecciones políticas a entidades pasivas reducidas a objetos. Estos objetos son tratados como mercancías, consumidores, soldados, números o incluso meras variables en los sistemas económicos. El autor sugiere que la sociedad ha aceptado esta transformación voluntariamente, permitiendo que la realidad misma se alinee con las narrativas dominantes. Las personas se dividen en categorías deseables, indeseables y superfluas, y estas últimas a menudo se borran por completo del registro histórico que la globalización no ha logrado realizar completamente. Este proceso de traición no ocurre por casualidad.
Surge de pequeñas decisiones cotidianas, compromisos, cobardía, coraje, consistencia o distracción, que colectivamente conducen a un cambio dramático. De individuos a objetos, de personas a máscaras, de protagonistas a papeles secundarios, de ciudadanos a sujetos, esta transformación se origina en una profunda negación de la dignidad humana y la decencia. El autor argumenta que esta negación es la raíz de todas las traiciones cometidas hasta ahora. Externalizar las fronteras, deportar a los humanos como si fueran paquetes e ignorar el dicho "fuera de la vista, fuera de la mente" ejemplifica cómo se manifiesta esta traición.
El autor llama la atención sobre la complicidad de terceros países, como Albania, Ruanda, Uganda y Ghana, que podrían convertirse en nuevos espacios para los "indeseables", vendidos por dinero, comercio e intereses geopolíticos. Estas naciones también son víctimas de su propia complicidad, vendiendo a su propia gente por ganancias financieras. Este patrón continúa sin control, pero el cambio sigue siendo posible. En una película de 1988 titulada They Live, dirigida por John Carpenter, el protagonista descubre un par de gafas de sol que revelan un mundo oculto donde los anuncios ordenan obediencia, consumo y conformidad. Al usarlas, se da cuenta del engaño en el que vive.
El autor sugiere que hoy se necesita un despertar similar, una búsqueda de claridad en medio de la confusión de la existencia moderna.
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