El sector turístico de Cuba ha experimentado un descenso dramático, con el número de visitantes cayendo en un 62% de enero a julio de 2026 en comparación con el mismo período en 2025. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), solo 419,000 turistas visitaron Cuba en los primeros siete meses de 2026, en comparación con 1.1 millones en el mismo período de 2025. El colapso del turismo ha llevado al cierre generalizado de hoteles, albergues y atracciones, y muchas empresas luchan por mantenerse operativas. La recesión se atribuye a la intensificación de la presión de los Estados Unidos, incluido un nuevo embargo energético, sanciones dirigidas a la industria turística y la retirada de grandes compañías internacionales como Meliá, Iberostar y Royalton. Estas acciones han agravado los desafíos económicos existentes, incluida la inflación y las sanciones anteriores de los Estados Unidos, que han afectado gravemente la capacidad de Cuba para mantener su economía una vez próspera en el turismo.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el declive del turismo cubano como una consecuencia directa de las políticas estadounidenses, enfatizando particularmente el impacto del embargo energético y las sanciones.






