La crisis de electricidad de Cuba se profundizó el martes cuando la red nacional se derrumbó por tercera vez en diez días, enviando ondas de choque a través de los centros urbanos de la nación. 5 millones de residentes de la isla, que ya soportaban un embargo de petróleo de seis meses impuesto por los Estados Unidos, se encontraron lidiando con otra capa de dificultades. Este último apagón, que duró varias horas en las principales ciudades, subrayó la fragilidad de la infraestructura envejecida de Cuba y la creciente desesperación entre los ciudadanos que dependen de la energía intermitente para las necesidades básicas.
El colapso de la red eléctrica se produjo en medio de altas temperaturas que han empujado máximos diarios a mediados de los 30 grados centígrados, con niveles de humedad cercanos al 80%. Estas condiciones han exacerbado los desafíos que enfrentan los cubanos, cuyas vidas se han visto cada vez más interrumpidas por frecuentes apagones. En el vecindario Vedado de La Habana, los residentes recurrieron a ritmos improvisados, ollas y sartenes sonando, para señalar su frustración y solidaridad. El sonido de estos tambores improvisados, conocidos como cacerolazos, se ha convertido en un símbolo de desesperación comunitaria, reflejando tanto la incomodidad física de la oscuridad prolongada como el costo emocional de las expectativas no cumplidas.
Jorge Piñón, investigador senior de energía de la Universidad de Texas, describió el núcleo del sistema energético de Cuba como dependiente de centrales térmicas obsoletas y deterioradas. "La columna vertebral del sistema son todavía las grandes centrales eléctricas", explicó, enfatizando que estas instalaciones carecen de tecnología y mantenimiento modernos. Como resultado, la frecuencia y la duración de las fallas de energía han aumentado, dejando a los hogares incapaces de operar aparatos esenciales, incluidas bombas de agua y cargadores de teléfonos móviles.
El gobierno cubano ha reconocido la gravedad de la situación, con el ministro de Energía Vicente de la O Levy afirmando que el país enfrenta una completa falta de combustible y piezas de repuesto necesarias para reparar infraestructura crítica. Sanciones estadounidenses, que han tenido como objetivo sectores clave de la economía. El presidente venezolano Nicolás Maduro, detenido por el ejército estadounidense, y el ex presidente Donald Trump han amenazado públicamente con desmantelar el régimen socialista de Cuba. Su retórica ha alimentado la especulación sobre posibles escaladas, aunque hasta ahora no se ha materializado ninguna acción directa. La estrategia de Washington ha incluido la presión económica, con sanciones que alejan a las empresas extranjeras de la isla.
Las compañías que operan en turismo, transporte, minería y logística marítima han salido o buscado arreglos alternativos. Por ejemplo, el minero de níquel canadiense Sherritt ha explorado asociaciones con el empresario estadounidense Ray Washburne, un ex asesor de Trump. Mientras tanto, un importador de vehículos eléctricos lamentó la incertidumbre que rodea las cadenas de suministro, señalando que siete contenedores quedaron varados en Kingston y 40 más permanecieron en China, sin una línea de tiempo clara para la entrega. La crisis también ha afectado la seguridad pública. Las tasas de criminalidad han aumentado en ciudades como La Habana, con informes de robos violentos, daños a la propiedad y asaltos.
Según Prisoners Defenders, una organización con sede en Madrid, el número de presos políticos ha aumentado a 1.306, incluidas personas como Héctor Ochoa Vergara, quien fue arrestado por participar en una protesta pacífica contra las interrupciones de los servicios públicos.
Estos acontecimientos sugieren que el futuro de la isla sigue siendo incierto, moldeado tanto por las luchas internas como por las fuerzas externas.
2 informaciones
The Guardian (World)IndependienteProgresistaVeracidad 85Objetividad 72hace 3 d Cuba se acerca al colapso mientras los cortes de energía y la injerencia de EE.UU. empujan a la sociedad al bordeCuba se enfrenta a graves desafíos a medida que su infraestructura de electricidad obsoleta lucha por satisfacer la demanda, exacerbada por un embargo de petróleo impuesto por Estados Unidos y presiones económicas más amplias. Los cortes de energía se han vuelto frecuentes, interrumpiendo la vida cotidiana y causando frustración entre los ciudadanos. Los expertos señalan que la dependencia de Cuba de las plantas de energía envejecidas contribuye a la crisis, mientras que el gobierno cita la falta de combustible y piezas de repuesto como obstáculos importantes. Estados Unidos ha intensificado la presión económica sobre Cuba, utilizando sanciones para debilitar su economía y alejar a las empresas extranjeras. Algunos informes sugieren posibles acciones legales contra los ex líderes, lo que aumenta la sensación de inestabilidad. La situación refleja problemas sistémicos más profundos, incluida la hiperinflación y la disminución de la calidad del servicio, que han empeorado bajo la presión externa sostenida.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las políticas estadounidenses como agresivas y desestabilizadoras, enfatizando su impacto en la economía e infraestructura de Cuba.
Por qué veracidad (85): The article provides detailed information about the current situation in Cuba, including the frequency of power outages, the impact of the US oil embargo, and quotes from experts like Jorge Piñon. It references specific conditions such as temperature and humidity, and mentions government statements
Por qué objetividad (72): The article presents a clear narrative of the challenges facing Cuba, focusing on the societal impact of power outages and the political context of the US embargo. The tone is somewhat sympathetic to the Cuban people's plight but remains largely descriptive. There is some emotional language describi
The Guardian (World)IndependienteCentrohace 7 h La cadena hotelera española deja de operar en Cuba bajo la presión de WashingtonMeliá, una cadena hotelera española, ha decidido detener todas las operaciones en Cuba para el final de la semana debido a "gran dificultad" causada por la creciente presión de Estados Unidos. La compañía declaró que las recientes sanciones estadounidenses han hecho imposible mantener operaciones estables en Cuba, tanto legal como prácticamente. Meliá anunció previamente planes para cerrar 15 de sus 34 hoteles en Cuba, alineándose con otras firmas extranjeras que cortan los lazos con la entidad militar de Cuba, GAESA. La decisión se produce en medio de sanciones estadounidenses más amplias impuestas por el presidente Donald Trump en mayo, que apuntan a individuos cubanos y amenazan a entidades extranjeras que trabajan con ellos. Meliá había sido una de las primeras compañías españolas en ingresar al sector turístico de Cuba en la década de 1990, con el objetivo de apoyar la economía durante la era post-soviética.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta la situación de manera objetiva, centrándose en las acciones de la cadena hotelera española y el impacto de las sanciones estadounidenses sobre Cuba.
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