El artículo analiza cómo los esfuerzos humanitarios se han convertido cada vez más en objetivos de malentendidos y politización, particularmente destacados por las crisis recientes como el terremoto en Colombia y los problemas de migración en Ceuta. El enfoque está en los desafíos que enfrentan las organizaciones humanitarias para mantener sus principios de imparcialidad, independencia y neutralidad en medio de intereses geopolíticos y tensiones sociales. En Colombia, después de un gran terremoto en agosto de 2026, el nuevo gobierno bajo Abelardo de la Espriella centralizó las operaciones de socorro e impuso condiciones ideológicas a la ayuda internacional. Esto llevó a la aceptación de equipos de rescate de países como Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador, mientras rechazaba la asistencia de México, a pesar de sus capacidades de respuesta rápida y equipos acreditados por la ONU.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo critica la politización de la ayuda humanitaria, destacando cómo las decisiones del gobierno colombiano fueron influenciadas por criterios ideológicos más que por la urgencia de la situación.




