En Crimea, que Rusia se anexó en 2014 y sigue bajo ataques ucranianos, las autoridades locales han instalado teléfonos callejeros públicos para llamadas de emergencia debido a los cortes de energía y la escasez de combustible en curso. Estas escaseces se derivan de los ataques de drones ucranianos dirigidos a las cadenas de suministro e infraestructura rusas. La situación ha llevado a interrupciones como los campamentos de verano cancelados para niños y las horas de operación reducidas en cafés y transporte público. Mientras que Rusia y Ucrania afirman evitar víctimas civiles, los informes indican que los ataques recientes de drones han herido a civiles. Los residentes locales ven los nuevos teléfonos como una medida de seguridad potencial durante las emergencias.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado del conflicto, citando tanto las afirmaciones ucranianas como rusas con respecto a los objetivos civiles.





