En el pequeño pueblo de Alvear, ubicado en la provincia de Corrientes, las autoridades han acusado a la novia del presunto asesino de la estudiante de 16 años Cecilia Emilce Lezcano de ser "coautora" del crimen. La acusación se produjo después de 43 días de investigación sobre el incidente, que ocurrió el 16 de julio. El fiscal Facundo Cabral, que lidera el caso, ha acusado formalmente a la joven, de 17 años, de jugar un papel clave junto a su novio, un compañero de clase de la víctima que ya estaba bajo arresto. La audiencia judicial tuvo lugar este viernes en Santo Tomé ante la jueza Claudia Luco Montero.
Los cargos contra la niña se derivan de pruebas obtenidas a través de mensajes intercambiados entre ella y el sospechoso antes y después del ataque. Según la fiscalía, estas comunicaciones revelaron conocimiento del acto planeado y posible participación en la ocultación de información. El equipo legal que representa a los padres de Cecilia, Raúl y Corintia, argumentó que la investigación no debe limitarse a la posible incitación. Creen que hay suficientes pruebas para clasificar a la niña como coautora funcional, aunque no estuvo físicamente presente durante el crimen.
Las acusaciones incluyen dirigir y validar el plan, evaluar los riesgos, intervenir en la ocultación del cuerpo y participar en una posible simulación de suicidio. La fiscalía sugiere una división de roles entre los dos sospechosos, con el novio llevando a cabo el asesinato real. Los representantes legales de la familia de las víctimas presentaron una solicitud por escrito buscando la detención preventiva de la adolescente en una institución especial para menores en conflicto con la ley, asignándole un papel importante en el homicidio.
Según los documentos compartidos con Clarín, el abogado enfatizó que los hallazgos indicaban premeditación, evaluación de riesgos, validación operativa y posiblemente obstrucción. A pesar de las demandas de los fiscales, el fiscal sorprendió al tribunal al solicitar que la niña cumpliera su sentencia bajo arresto domiciliario. El juez accedió a esta solicitud, lo que llevó a la familia de Cecilia a anunciar que apelarán la decisión.
Mientras tanto, el novio de la acusada, también de 17 años, continúa cumpliendo prisión preventiva en un instituto para menores de edad. Además, el poder judicial ordenó la incautación de los teléfonos de los padres de la niña para determinar si su padre, un oficial de policía, intentó interferir en la investigación. A medida que continúa la investigación, las autoridades aún están trabajando para identificar a una tercera persona que podría haber recibido fotos y videos del ataque. Los investigadores también están tratando de establecer si este contacto corresponde a la "persona poderosa" mencionada por el sospechoso poco después del crimen.
Un mes y medio después del incidente, el caso sigue abierto, con los esfuerzos en curso para descubrir todos los aspectos de la tragedia. El proceso judicial está lejos de terminar, y el destino de los acusados y la búsqueda de nuevas pistas siguen siendo el centro de la historia que se desarrolla.
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