El grupo de extrema derecha Save Europe Act, que promueve una visión de una Europa "soberana, libre y segura", ha sido asociado durante mucho tiempo con las ideologías de extrema derecha.
Fundado por el activista austriaco Martin Sellner y la figura holandesa Eva Vlaardingerbroek, el movimiento argumenta que las naciones europeas se enfrentan a amenazas existenciales de la inmigración, particularmente de poblaciones no europeas. Abogó por la preservación de la continuidad étnica y la cultura, alegando que los patrones de migración actuales corren el riesgo de erosionar la identidad de los pueblos nativos europeos.
El momento del evento coincidió con el aumento de las tensiones en torno a la crisis de los migrantes en Ceuta, un enclave español cerca de Marruecos. La situación allí ha atraído la atención internacional, con informes de centros de recepción hacinados y disputas sobre los procedimientos de asilo.
Estos grupos condenaron la retórica de Save Europe Act como xenofóbica y racista, argumentando que tales puntos de vista ponen en peligro la cohesión social y los valores democráticos. La policía fue advertida de que la manifestación podría convertirse en violencia, lo que provocaría el aumento de las medidas de seguridad en todo el lugar. A pesar de estas precauciones, el evento continuó, con cientos de partidarios reunidos bajo la atenta mirada de las fuerzas del orden. El gobierno catalán ha adoptado una postura cautelosa, advirtiendo que cualquier declaración hecha durante la manifestación podría considerarse discurso de odio e informada a la unidad regional contra el crimen de odio.
Los funcionarios enfatizaron que si bien la libertad de reunión está protegida, no justifica incitar al odio o promover ideas discriminatorias. El gobierno también ha reiterado que el derecho a protestar no está sujeto a aprobación previa, sino que debe cumplir con las leyes de orden público. Sin embargo, reconoció el derecho constitucional a la reunión pacífica, y señaló que tales reuniones siguen siendo permisibles a menos que representen un peligro claro para la seguridad pública. El consejo no ha emitido una prohibición formal del evento, dejando que las autoridades determinen la legalidad de la manifestación.
El apoyo a Save Europe Act ha provenido de figuras prominentes dentro de los círculos de extrema derecha europeos, incluido el líder de Vox en España, Santiago Abascal. Firmó la iniciativa del grupo para su reconocimiento como Iniciativa de Ciudadanos Europeos, aunque finalmente fue rechazada por la Comisión Europea. El rechazo citó la propuesta como incompatible con los valores de la UE, destacando la creciente división política sobre la política de inmigración en todo el continente. A medida que continúa el debate, las acciones de grupos como Save Europe Act probablemente seguirán siendo un punto focal del discurso público y el escrutinio legislativo.
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