Cómo nace la música clásica: viaje al Festival Verbier donde el backstage (y las lecciones de las estrellas) se convierten en espectáculo
El artículo describe el Festival de Verbier, que se celebra anualmente en el pueblo de Verbier, en los Alpes suizos, y que reúne a renombrados músicos clásicos y jóvenes artistas aspirantes. El festival, ahora en su 33a edición, presenta actuaciones de nombres famosos como Martha Argerich, Evgeny Kissin y otros. Sin embargo, su aspecto único radica en la Academia del Festival de Verbier, que ofrece clases magistrales abiertas al público donde los estudiantes reciben instrucción directa de artistas establecidos. Estas sesiones brindan información sobre el proceso creativo detrás de la interpretación musical, lo que permite al público presenciar el desarrollo de la actuación de un artista antes de que llegue al escenario. Después de las lecciones, los participantes realizan recitales en la iglesia local, mostrando su progreso.
En el pintoresco pueblo de Verbier, situado a 1.500 metros sobre el nivel del mar en los Alpes suizos, se desarrolla un fenómeno cultural único durante los meses de verano. Durante dos semanas a mediados de julio, la ciudad se transforma en un vibrante centro de música clásica, que reúne a virtuosos experimentados y talentos emergentes de todo el mundo. Este es el Festival de Verbier, que entra en su 33o año esta temporada. El festival se ha convertido en un faro para los músicos clásicos, con actuaciones de artistas de renombre como Martha Argerich, Evgeny Kissin, András Schiff, Esa-Pekka Salonen, Simon Rattle, Joshua Daniel Harding, Khatia Buniatishvili, Bellidas y Leon Kavakos.
Lo que distingue al festival no es simplemente la presencia de estas luminarias, sino la oportunidad que brinda al público de presenciar el funcionamiento interno de la actuación musical a través de la Academia del Festival de Verbier. La academia ofrece clases magistrales abiertas al público, centradas en una amplia gama de disciplinas que incluyen piano, cuerdas, música de cámara y entrenamiento vocal. Estas sesiones brindan una idea del meticuloso proceso detrás de la creación de una interpretación musical.
Cada sesión involucra una gran atención a la articulación, el gesto y el control de la respiración, elementos que dan forma a la profundidad emocional de una actuación. A diferencia de un concierto, donde el resultado final se presenta a una audiencia, una clase magistral revela el viaje continuo de refinamiento artístico. Captura el momento antes de que se tome la decisión, ofreciendo una visión del proceso creativo en lugar del producto terminado. Este enfoque refleja la naturaleza colaborativa de la ópera, que depende en gran medida de la sinergia entre los artistas individuales y el conjunto más amplio. Después de cada clase magistral, los participantes regresan a actuar en la Église de Verbier, una iglesia histórica con capacidad para 430 personas.
El festival también muestra el desarrollo de jóvenes músicos orquestales a través de la Orquesta del Festival de Verbier, compuesta por 98 músicos de 18 a 28 años.
Estos músicos se someten a ensayos rigurosos y reciben orientación de profesionales establecidos. Cuando el director británico Daniel Harding dirige la orquesta junto con el violinista Joshua Bell, ejemplifica la fusión de tradición e innovación que define el ethos del festival. La combinación de dominio técnico y matiz expresivo en exhibición durante estas sesiones refleja la misión más amplia del Festival Verbier, para cerrar la brecha entre el estudio y el escenario, haciendo que el trabajo invisible de la creación musical sea visible para todos.
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