Abelardo de la Espriella fue juramentado como presidente de Colombia el viernes, marcando el inicio oficial de una administración conservadora que busca distanciarse de las políticas izquierdistas de su predecesor, Gustavo Petro. De la Espriella, un abogado de 48 años conocido como "El Tigre", asumió el papel después de una segunda vuelta presidencial el 21 de junio en la que derrotó al senador de extrema izquierda Iván Cepeda. Su inauguración, celebrada en la ciudad de Cali por primera vez en la historia de la nación, tuvo lugar en medio de una seguridad reforzada debido a las recientes amenazas terroristas y un intento fallido de bombardeo.
La ceremonia fue presidida por el jefe del Senado colombiano, Honorio Miguel Henríquez Pineda, quien entregó la faja presidencial al recién elegido líder. La elección de Cali como sede del evento inaugural fue notable, ya que todos los presidentes colombianos anteriores habían juramentado en la capital, Bogotá.
En su discurso inaugural, pronunciado en la base militar de Cantón Pichincha, De la Espriella agradeció al pueblo colombiano y a su familia, y reconoció el apoyo de la fe religiosa para navegar los desafíos del país.
"Envío un mensaje firme al pueblo colombiano, ha llegado el momento de restaurar el orden, la autoridad y la libertad", dijo, afirmando que su liderazgo serviría a todos los ciudadanos, independientemente de sus afiliaciones políticas. De la Espriella también honró la memoria del senador conservador asesinado Miguel Uribe Turbay, una figura destacada que había sido un candidato destacado para la carrera presidencial de 2026 antes de su asesinato. Expresó su gratitud por el legado de Turbay y reafirmó su compromiso de defender los valores democráticos.
Dirigiéndose a la lucha en curso contra el tráfico de drogas, De la Espriella enfatizó la necesidad de erradicar el cultivo de la hoja de coca, afirmando que las negociaciones con las organizaciones criminales ya no eran viables. Anunció planes para construir prisiones a gran escala para albergar a los elementos más peligrosos dentro del aparato de seguridad del país. Como el nuevo comandante en jefe de las fuerzas armadas de Colombia, De la Espriella ordenó una acción inmediata contra los grupos criminales involucrados en actividades relacionadas con las drogas. También indicó que los nombres de las organizaciones clasificadas como terroristas por el ejército se harían públicos en un futuro próximo.
Además, descartó cualquier intento de enmendar la constitución o extender los términos presidenciales, haciendo referencia a los escritos de Thomas Jefferson para argumentar que tales movimientos socavarían la integridad de la república. Mientras tanto, el presidente saliente Gustavo Petro, ex miembro del grupo guerrillero marxista M19 y el primer presidente izquierdista en la historia de Colombia, se ha negado a reconocer la legitimidad de la elección de De la Espriella.
Petro acusó a entidades extranjeras, particularmente a Israel, de manipular los resultados electorales y los describió como "israelíes con dinero" que orquestaban el resultado.
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