El terremoto de magnitud 4 sacudió la provincia colombiana de Choco la madrugada del lunes, dejando al menos 21 muertos y causando destrucción generalizada. Entre los sobrevivientes se encontraba un bebé de tres meses encontrado vivo bajo los escombros, lo que despertó esperanza en medio de la devastación. m. hora local, con su epicentro ubicado cerca de San José del Palmar, según el servicio geológico del país. El terremoto tuvo una profundidad de 79 kilómetros, provocando pánico entre los residentes y provocando respuestas de emergencia en toda la región.
Fernando Chaim Bisker, un residente israelí que vive en Bogotá, compartió su relato del evento mientras estaba en Cali durante el fin de semana. Él y su familia habían viajado a la ciudad para Shabat y para presenciar la toma de posesión del nuevo presidente antes de regresar a casa. A pesar de estar en un edificio de nueva construcción diseñado para soportar terremotos, Bisker admitió que la experiencia fue profundamente inquietante. "Estaba desayunando después de Shacharit [oraciones de la mañana], y luego notamos que estaba temblando cada vez más fuerte", relató Bisker. "A medida que el temblor se intensificó, él y su familia salieron corriendo, agarrándose a las paredes para estabilizarse mientras el suelo debajo de ellos se movía impredeciblemente.
En el caos, surgieron momentos de solidaridad. Bisker notó cómo los lugareños respondieron positivamente a su presencia como individuo judío, con algunos gritando "Viva Israel" y pidiéndole que los bendijera. Esta muestra inesperada de unidad contrastó con las percepciones comunes de las tensiones regionales y destacó la capacidad humana de compasión durante las crisis.
Katz y otros evacuaron la sinagoga rápidamente, notando el daño estructural causado por el terremoto. Mientras que ciertas secciones del edificio sufrieron daños considerables, incluidos muros colapsados y techos rotos, Katz creía que el daño sería reparable. Sus observaciones indicaron que la mayoría de las estructuras en el área permanecieron intactas, aunque algunas fachadas mostraron signos de desgaste debido a los diferentes estándares de construcción. A medida que continuaron los esfuerzos de rescate, el enfoque se centró en localizar a los que aún estaban atrapados debajo de los escombros. El descubrimiento de un bebé de tres meses vivo bajo los escombros se convirtió en un símbolo de resistencia y esperanza para las comunidades afectadas.
Los equipos de emergencia trabajaron incansablemente para extraer a los sobrevivientes, utilizando equipos y técnicas especializadas para navegar por el entorno inestable creado por el terremoto. Las autoridades locales se han coordinado con las agencias nacionales de respuesta a desastres para evaluar el alcance total de los daños y proporcionar la ayuda necesaria a los afectados. El incidente ha provocado discusiones sobre la mejora de los códigos de construcción y las medidas de preparación para emergencias para proteger mejor a las poblaciones futuras de tales desastres.
Los funcionarios están evaluando las vulnerabilidades de la infraestructura y planeando esfuerzos de reconstrucción que prioricen la seguridad y la sostenibilidad. Mientras tanto, el costo emocional para las familias y las comunidades continúa aumentando, lo que subraya la necesidad de apoyo y recursos continuos a medida que reconstruyen sus vidas.
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