La oposición federal australiana ha exigido una investigación formal sobre la supuesta liberación no autorizada de una comunicación diplomática de Japón a Canberra, luego de los comentarios hechos por el primer ministro Anthony Albanese durante una entrevista de podcast. La controversia se centra en torno a una broma hecha por la comediante Nikki Osborne durante un episodio del 3 de julio del podcast Bush Deep, en el que sugirió que la primera ministra japonesa Sanae Takaichi había contrabandeado melones de la corona debajo de su camisa "como Pamela Anderson" para regalar a Albanese. El primer ministro respondió haciendo un gesto con ambas manos frente a su pecho, indicando que había recibido los melones como regalo.
La nota diplomática, fechada el 13 de julio y enviada por el gobierno japonés, abordó las preocupaciones planteadas por la cobertura mediática del incidente. Criticó "la información sensacionalista en los medios australianos" con respecto a la entrevista de podcast y declaró que no se tomaría ninguna acción oficial contra Albanese. El documento también aclaró que los melones no fueron contrabandeados sino comprados localmente.
El portavoz de defensa de la oposición, James Paterson, y el portavoz de asuntos exteriores, Ted O'Brien, solicitaron formalmente a la comisionada de la Policía Federal de Australia, Krissy Barrett, que investigara si la comunicación diplomática había sido divulgada ilegalmente. En su carta, enfatizaron la importancia de mantener la confianza entre los aliados internacionales de Australia, afirmando que las divulgaciones no autorizadas podrían dañar las relaciones bilaterales y dañar los intereses nacionales.
Durante la hora de preguntas parlamentarias el martes, los miembros de la oposición buscaron aclaraciones de Albanese sobre si se disculparía con Takaichi para reparar los lazos diplomáticos. Sin embargo, Albanese rechazó la premisa de la pregunta, afirmando su relación personal con Takaichi y destacando el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Australia y Japón.
Altas figuras del gobierno, incluyendo a Tanya Plibersek, Katy Gallagher y Murray Watt, apoyaron públicamente a Albanese durante toda la semana, defendiendo su conducta y enfatizando la solidez de las relaciones Australia-Japón. " Sus comentarios se hicieron eco en un artículo anterior del Japanese Times en inglés, que expresó su preocupación por el incidente a fines de julio. Estas críticas han aumentado la presión sobre el gobierno australiano para aclarar cómo salió a la luz la nota diplomática y si se violó algún protocolo en el manejo de comunicaciones sensibles.
La disputa subraya las tensiones más amplias entre las facciones políticas sobre la gestión de las relaciones internacionales y las implicaciones de las declaraciones públicas de altos funcionarios. A medida que avanza la solicitud de investigación, la atención se centrará en determinar el origen del documento filtrado y evaluar el impacto potencial en la posición diplomática de Australia. El resultado de cualquier investigación posterior podría influir en las futuras interacciones entre aliados clave y dar forma a las percepciones del compromiso de Australia de salvaguardar los intercambios gubernamentales confidenciales.
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