La administración de Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump ha cancelado el Informe Ártico anual, una evaluación científica altamente considerada de las condiciones ambientales de la región, marcando otro paso en su campaña en curso contra la investigación climática. El informe, que se había publicado anualmente desde 2006, incluido en diciembre de 2025 mientras Trump todavía estaba en el cargo, no se publicará este año debido a una decisión tomada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la agencia federal responsable de coordinar el estudio.
En diciembre de 2025, el informe señaló que el Ártico había experimentado su año más cálido jamás registrado, destacando el área como una de las regiones de calentamiento más rápido de la Tierra. Rick Spinrad, ex director de NOAA, criticó la medida, afirmando que la administración estaba "imponiendo ignorancia" en un momento en que el Ártico sirve como un indicador clave del cambio climático global.
Twila Moon, una investigadora de la Universidad de Colorado en Boulder y una de las principales autoras de los informes recientes, expresó su profunda decepción con la decisión. La describió como un error abandonar el liderazgo estadounidense en la ciencia climática y enfatizó sus esfuerzos por encontrar formas alternativas de publicar el informe de 2026 sin apoyo federal. Esta cancelación se produce en medio de preocupaciones más amplias sobre el enfoque de la administración Trump hacia la ciencia climática. A principios de este mes, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, un respetado organismo científico independiente, eliminó un capítulo sobre el cambio climático de una guía de referencia destinada a los jueces.
Las academias reconocieron la eliminación, afirmando que la sección requería una revisión adicional, que esperan completar para el otoño. Esta acción sigue a un informe de julio de la misma institución que afirma la confiabilidad de los estudios que vinculan eventos climáticos extremos como olas de calor y fuertes lluvias al cambio climático causado por el hombre. Carly Phillips, del grupo de defensa ambiental Unión de Científicos Preocupados, expresó su preocupación por la eliminación del capítulo climático de la guía judicial.
Las acciones de la administración han despertado alarmas dentro de la comunidad científica, con muchos que temen que los esfuerzos para suprimir o desacreditar la investigación climática podrían socavar las respuestas legales y políticas a la crisis. La cancelación del Informe Ártico y la eliminación del capítulo climático de la guía judicial son parte de un patrón más amplio de escepticismo hacia la ciencia climática dentro de la administración Trump. A principios de este año, la administración derogó las regulaciones destinadas a proteger el medio ambiente y redujo las políticas para abordar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Estos movimientos han provocado debates entre científicos, responsables políticos y el público sobre el papel de la investigación basada en la evidencia en la configuración de estrategias climáticas nacionales e internacionales. Los científicos que trabajan en el Informe del Ártico continúan buscando alternativas para garantizar la publicación de sus hallazgos. Twila Moon y otros colaboradores están explorando opciones fuera del gobierno federal para publicar el informe de 2026.
Mientras tanto, la ausencia de datos oficiales del Informe del Ártico puede crear lagunas en la comprensión de la evolución de la dinámica climática de la región, lo que podría afectar tanto a los debates nacionales como internacionales sobre la política climática.
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