La rivalidad entre China y Japón ha pasado de disputas territoriales y agravios históricos a una contienda más amplia sobre la configuración de sus respectivas identidades internacionales. China acusa a Japón de "nuevo militarismo" y utiliza la historia de la Segunda Guerra Mundial para reforzar su postura, mientras que Japón niega estas afirmaciones, retratándose a sí mismo como una nación pacífica y víctima de la coerción. Japón advierte sobre las crecientes capacidades militares de China y los desafíos a las normas existentes. Mientras tanto, varios países de Asia-Pacífico y Europa están fortaleciendo los lazos de defensa con Tokio. Shen Yi de la Universidad de Fudan destaca lo que él ve como una percepción global sesgada de las acciones de Japón en tiempos de guerra.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la perspectiva de China como enfatizando la justicia histórica y la estabilidad regional, mientras que retrata la postura de Japón como defensiva y orientada a la paz. El lenguaje utilizado sugiere una visión crítica de las ambiciones militares de Japón y apoya la narrativa de China sobre la responsabilidad histórica, con



