El lunes, el cohete Long March 7A de China sufrió un fallo durante un intento de lanzamiento, marcando el primer incidente de este tipo desde su regreso al servicio en 2021. hora de Pekín (1202 GMT) desde una ubicación no revelada, según la agencia de noticias estatal Xinhua, que confirmó que la misión no tuvo éxito. La causa de la anomalía sigue bajo investigación, y los funcionarios aún no han proporcionado más detalles. El lanzamiento, que tenía la intención de llevar el satélite Zhongxing-4B, también conocido como ChinaSat-4B, al espacio, terminó en desastre. Las imágenes de video capturaron el cohete desintegrándose a una altitud y velocidad relativamente bajas, lo que indica que ni la carga útil ni los escombros alcanzaron la órbita.
Jonathan McDowell, un experto en sistemas espaciales, señaló que la destrucción probablemente ocurrió poco después del despegue, descartando la posibilidad de un despliegue orbital. El Long March 7A ha sido un componente clave del creciente programa espacial de China, sirviendo como un vehículo de elevación media capaz de entregar cargas útiles a órbitas altas. Su récord anterior incluye un regreso exitoso al vuelo después de un mal funcionamiento durante su primer lanzamiento en marzo de 2020. Después de un año de solución de problemas y pruebas, el cohete completó más de una docena de misiones exitosas antes del fallo del lunes. Esto marca el primer revés en su historia operativa desde principios de 2021.
Según los informes de China National Radio, que posteriormente eliminó el contenido de su sitio web, la carga útil fue identificada como Zhongxing-4B, parte de la misma serie de satélites que ChinaSat-4A, lanzado a principios de este año. ChinaSat-4A fue descrito como proveedor de servicios de transmisión de voz, datos, radio y televisión, apoyando la comunicación a través de vastas regiones, incluyendo áreas remotas que carecen de infraestructura terrestre.
El fallo podría provocar revisiones más amplias dentro de la industria espacial de China, especialmente si los investigadores determinan que los componentes compartidos, los procesos de fabricación o los procedimientos en el sitio de lanzamiento de Wenchang contribuyeron al problema. Tales hallazgos podrían conducir a paradas temporales o un escrutinio adicional de los próximos lanzamientos, lo que podría afectar el calendario de futuras misiones. China se está preparando actualmente para la misión lunar Chang'e-7, programada para lanzamiento en la segunda mitad de 2026.
A diferencia del Long March 7A, que está diseñado para misiones en órbita alta, el Long March 5 es un cohete más pesado utilizado para la exploración del espacio profundo. El Chang'e-7 tiene como objetivo estudiar el polo sur de la Luna, centrándose en los cráteres permanentemente sombreados que pueden albergar hielo de agua, un recurso crítico para la futura exploración lunar. Elon Musk, fundador y CEO de SpaceX, comentó sobre el fracaso a través de las redes sociales, señalando la dificultad inherente de los cohetes. Expresó la esperanza de una rápida recuperación del programa espacial de China, reconociendo la competencia global entre las compañías aeroespaciales para avanzar en las capacidades tecnológicas.
Las empresas privadas y estatales chinas continúan invirtiendo fuertemente en tecnología espacial, con el objetivo de reducir la brecha con los jugadores establecidos como SpaceX. A medida que se desarrollan las investigaciones sobre el fallo de Long March 7A, el resultado podría influir no solo en las actividades espaciales inmediatas de China, sino también en sus objetivos estratégicos a largo plazo en el campo de la exploración espacial y el despliegue de satélites comerciales. Los próximos pasos dependerán de los resultados de la revisión técnica en curso.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor