China ha dado otro paso significativo hacia el establecimiento de una tríada nuclear integral después de una reciente prueba de un misil balístico de largo alcance lanzado por submarino (SLBM) en el Océano Pacífico Sur. La prueba, realizada el lunes, llamó la atención de múltiples países de la región Asia-Pacífico, a pesar de la caracterización de Beijing del evento como parte del entrenamiento militar de rutina. Esta prueba de misiles marca solo la tercera vez que China lanza un misil de largo alcance directamente al Océano Pacífico. Los casos anteriores ocurrieron en 1980 y septiembre de 2024.
La importancia de esta prueba radica en su método de entrega: esta vez, el misil fue lanzado desde un submarino de propulsión nuclear en lugar de desde lanzadores terrestres utilizados en pruebas anteriores. Este cambio destaca el creciente énfasis de China en desarrollar una fuerza nuclear más robusta y sobreviviente capaz de realizar un ataque de represalia, conocido como capacidad de segundo ataque.
Sin embargo, a diferencia de las pruebas anteriores que se llevaron a cabo dentro de las fronteras de China utilizando trayectorias en altas altitudes, los lanzamientos en mar abierto brindan oportunidades únicas para recopilar datos sobre el rendimiento de los misiles en condiciones reales. Estos incluyen evaluar la precisión de orientación a grandes distancias y comprender cómo se comportan los misiles durante vuelos extendidos. El uso de una plataforma basada en submarinos agrega una nueva dimensión al arsenal nuclear de China. Los submarinos de propulsión nuclear son significativamente más difíciles de detectar en comparación con los sistemas terrestres, lo que ofrece una ventaja crítica en términos de disuasión estratégica.
Los expertos señalan que, si bien China ya posee capacidades nucleares terrestres y aéreas, el componente submarino sigue siendo menos desarrollado. Esta prueba indica los esfuerzos en curso para fortalecer este aspecto de su tríada nuclear, asegurando la redundancia y la resiliencia en caso de conflicto. Más allá de los aspectos técnicos, el momento de la prueba parece tener implicaciones geopolíticas.
Estos acontecimientos sugieren una alineación creciente entre los socios regionales contra las amenazas potenciales percibidas por China. Aunque Beijing negó cualquier intención específica de atacar estas acciones, la proximidad de la prueba a estos eventos plantea preguntas sobre posibles mensajes estratégicos.
Los analistas anticipan nuevos avances en la tecnología submarina y la infraestructura relacionada, lo que podría mejorar la postura estratégica de China. El desarrollo de una tríada nuclear completamente funcional representaría un hito importante en la modernización militar de China, proporcionándole una mayor influencia en los asuntos internacionales y alterando potencialmente el equilibrio de poder en la región.
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