China expresó una fuerte oposición a la nacionalización del Reino Unido de British Steel, que fue asumida por el gobierno del Reino Unido el año pasado a pesar de seguir siendo propiedad del Grupo Jingye de China. El Ministerio de Comercio chino criticó la medida como una infracción a los derechos de Jingye y una socavación de la confianza de los inversores, instando a Gran Bretaña a cumplir con sus obligaciones en virtud del Tratado de Inversión Bilateral China-Reino Unido. El gobierno del Reino Unido argumentó que nacionalizar la empresa siderúrgica con pérdidas protegería los empleos y mantendría una "capacidad nacional vital". La decisión corre el riesgo de tensar las relaciones entre el Reino Unido y China, especialmente cuando Andy Burnham se prepara para convertirse en primer ministro, quien debe equilibrar los lazos económicos con China contra este tema polémico.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la acción del gobierno del Reino Unido como una violación de los derechos de los inversionistas y una amenaza para las relaciones entre el Reino Unido y China, utilizando lenguaje como "fuertemente insatisfecho", "gravemente infringido" y "gravemente socavado".




