Según los informes, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, prometió a Marruecos la celebración de la final de la Copa Mundial 2030 a cambio del apoyo público de la Federación Marroquí de Fútbol. Esta promesa se realizó durante una reunión de crisis en Rabat, donde Infantino, enfrentando una creciente presión sobre su liderazgo, buscó el respaldo de Marruecos, que lo ha apoyado desde su elección en 2016. La final propuesta se llevaría a cabo en el nuevo Estadio Hassan II en Casablanca, que se espera que se complete en diciembre de 2027.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las acciones de Infantino como un movimiento estratégico bajo presión, enfatizando su necesidad de apoyo al tiempo que destaca la negación de la FIFA y el posible aislamiento al que se enfrenta.






