El artículo analiza el tema de la contaminación acústica en la Ciudad de México (CDMX), destacando su prevalencia en diversos aspectos de la vida cotidiana como el tráfico, los establecimientos comerciales, los hogares y los artistas callejeros. El ruido proviene de los vehículos, la música en bares y restaurantes, los electrodomésticos y los vendedores ambulantes. Jonathan Torres, que trabaja en una tienda en el Centro Histórico, señala que la Copa del Mundo ha aumentado el nivel de ruido debido a los aficionados que usan bocinas y otros equipos ruidosos. Mónica, una compradora en el área, menciona que los artistas callejeros también contribuyen significativamente al ruido, sugiriendo que las autoridades deberían regular sus niveles de sonido. Según la Fiscalía Ambiental (PAOT), ha habido aproximadamente 3.3 quejas de ruido por día, totalizando 613 entre enero y enero de este año, un número comparable al mismo período en julio de 2025.
En el corazón de la Ciudad de México, la contaminación acústica se ha convertido en una realidad cotidiana, que afecta tanto a los residentes como a los visitantes. Las calles de la capital resuenan con el constante zumbido del tráfico, la música estridente de los bares y discotecas y los sonidos persistentes de la vida cotidiana. Según los informes, los niveles de ruido de la ciudad han alcanzado proporciones alarmantes, especialmente durante eventos importantes como la Copa del Mundo, lo que intensificó el problema. Jonathan Torres, que trabaja en una tienda ubicada en la calle Allende en el Centro Histórico, describió cómo la mayor presencia de fanáticos con instrumentos fuertes ha hecho que la zona sea aún más ruidosa. El problema se extiende más allá de los vehículos y los establecimientos comerciales.
Los artistas callejeros, conocidos como organilleros, contribuyen significativamente a la cacofonía, junto con el sonido de los carros que venden alimentos tradicionales como camotes (patatas dulces). Los residentes y compradores, como Mónica, que visitaron el Centro Histórico para hacer compras, notaron que aunque algunos automóviles están ausentes debido a las restricciones, el volumen de los artistas callejeros que usan altavoces aún causa incomodidad. Sugirió que las autoridades locales podrían comprometerse con estos artistas para alentarlos a reducir su volumen, especialmente porque a menudo buscan atención a través del sonido amplificado.
Según datos de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), la autoridad ambiental, la ciudad recibe un promedio de tres quejas por día en relación con la contaminación acústica.Desde el 1 de enero al 1 de julio de este año, se registraron un total de 613 quejas, un número comparable al mismo período de 2025.Mónica Viétnica Alegre González, funcionaria de PAOT, reconoció que los niveles de ruido en ciertas partes de la ciudad siguen siendo problemáticos, pero enfatizó que estas normas pueden no ser suficientes.
González mencionó que los procesos de medición actuales tanto para el ruido como para las vibraciones están desactualizados y requieren revisión. Destacó la importancia de abordar las fuentes móviles de ruido, que actualmente carecen de regulación, como una prioridad clave para futuras mejoras de políticas. Las vibraciones, agregó, pueden exacerbar los efectos del ruido, lo que contribuye a la incomodidad general de los residentes. Si bien la ciudad ya tiene algunas pautas, existe una clara necesidad de medidas más integrales. El PAOT está trabajando en el desarrollo de nuevas propuestas que aborden mejor las complejidades de la contaminación acústica urbana moderna, incluido el impacto de las fuentes móviles, como el transporte y los equipos industriales.
A medida que la ciudad continúa lidiando con sus desafíos de ruido, continúan los esfuerzos para mejorar las regulaciones y la aplicación. Con la creciente conciencia de los impactos en la salud de la exposición prolongada a ambientes de altos decibeles, las autoridades locales están bajo presión para tomar medidas decisivas. Ya sea a través de una aplicación más estricta de las leyes existentes o la introducción de nuevas políticas, el objetivo sigue siendo el mismo: crear un entorno habitable para todos los ciudadanos en medio de los sonidos siempre presentes de la Ciudad de México.
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El artículo analiza el tema de la contaminación acústica en la Ciudad de México (CDMX), destacando su prevalencia en diversos aspectos de la vida cotidiana como el tráfico, los establecimientos comerciales, los hogares y los artistas callejeros. El ruido proviene de los vehículos, la música en bares y restaurantes, los electrodomésticos y los vendedores ambulantes. Jonathan Torres, que trabaja en una tienda en el Centro Histórico, señala que la Copa del Mundo ha aumentado el nivel de ruido debido a los aficionados que usan bocinas y otros equipos ruidosos. Mónica, una compradora en el área, menciona que los artistas callejeros también contribuyen significativamente al ruido, sugiriendo que las autoridades deberían regular sus niveles de sonido. Según la Fiscalía Ambiental (PAOT), ha habido aproximadamente 3.3 quejas de ruido por día, totalizando 613 entre enero y enero de este año, un número comparable al mismo período en julio de 2025.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada del problema de la contaminación acústica en la Ciudad de México, citando múltiples perspectivas que incluyen a residentes, dueños de negocios y funcionarios. No muestra un claro favoritismo hacia ninguna parte, sino más bien informes sobre el tema y las respuestas de diferentes partes interesadas.
Por qué veracidad (85): The article provides specific examples of noise sources such as vehicles, street vendors, and music from bars and homes. It includes direct quotes from Jonathan Torres and Mónica, adding credibility. However, it lacks quantitative data or official statistics to support the claim that noise levels ha
Por qué objetividad (75): The article presents multiple perspectives on noise pollution but uses descriptive language like 'aturdir los oídos' and 'exceso de ruido' which can imply judgment. The mention of the World Cup increasing noise is presented as an observation rather than a definitive statement.
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