Una niña de tres años de Florida, Briella Holmes, murió después de ser encontrada con la cabeza atrapada en una obra de cocina en la casa de una niñera, confirmaron las autoridades. El médico forense ha determinado que su muerte se debió a probable asfixia posicional, una condición en la que el movimiento restringido impide una respiración adecuada. El incidente ocurrió el 23 de julio, cuando Briella fue descubierta insensible y sin respirar por un miembro de la familia que se había hecho cargo temporalmente de las tareas de cuidado infantil. Briella fue encontrada por el cónyuge de su niñera, que había estado supervisando a los niños mientras el cuidador principal estaba ausente.
Según la policía, la niña y su hermano estaban jugando abajo cuando ocurrió el incidente. El cónyuge revisó a los niños y descubrió a Briella encajada en un juego de cocina de madera. Se hicieron esfuerzos inmediatos para liberar a la niña, y se llamaron a los servicios de emergencia. Briella fue trasladada de urgencia al Centro Médico de St. Mary, donde permaneció en condición crítica antes de ser declarada muerta cerebral el 27 de julio. La Oficina del Examinador Médico del Condado de Palm Beach concluyó que la causa de la muerte de Briella fue probablemente asfixia posicional, una condición típicamente observada en recién nacidos o bebés muy pequeños debido a su limitada fuerza física.
El informe indicó que no había evidencia de trauma o circunstancias sospechosas en torno a la muerte. El juego, descrito como un modelo de madera más antiguo comprado a través de Facebook Marketplace, no fue identificado por marca o modelo. Los investigadores notaron que el juguete se había convertido en un peligro cuando el niño intentó recuperar los juguetes que habían caído en él. La familia lanzó una campaña de GoFundMe para ayudar a cubrir los gastos funerarios y conmemorativos, describiendo a Briella como una presencia vibrante y amorosa en las vidas de quienes la rodean. La campaña destacó su naturaleza alegre y el impacto duradero que tuvo en los demás.
La familia expresó su profunda tristeza por su repentina muerte, enfatizando la tragedia del incidente. La policía aún no ha presentado cargos, afirmando que la investigación aún está en curso. Enfatizaron que el caso involucra a múltiples partes y requiere una revisión adicional. Una investigación preliminar indicó que la niñera había dejado a los niños bajo la supervisión del cónyuge, que estaba presente durante el incidente. El cónyuge revisó regularmente a los niños y proporcionó bocadillos durante todo el tiempo que llevó al descubrimiento. El incidente ha provocado discusiones sobre la seguridad de los juguetes domésticos, particularmente los diseñados para niños pequeños.
Mientras que estos juegos están destinados para uso supervisado, el potencial de accidentes sigue siendo una preocupación. Se insta a los padres y cuidadores a asegurarse de que todos los juguetes se utilizan de manera apropiada y que los niños son constantemente monitoreados, especialmente cuando se involucran con artículos potencialmente peligrosos. A medida que continúa la investigación, la atención se centra en comprender cómo se desarrolló el incidente y si las precauciones adicionales podrían haberlo prevenido. El dolor de la familia subraya el costo emocional de tales tragedias, destacando la necesidad de una mayor conciencia y vigilancia en los hogares a prueba de niños. El caso sirve como un recordatorio aleccionador de la importancia de entornos seguros para los niños pequeños.
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