El ex vicepresidente Atiku Abubakar criticó a la presidencia nigeriana por atacar a la Iglesia Católica y al cardenal John Onaiyekan, acusando a la administración de ser intolerante con los disidentes. Llamó a una disculpa al cardenal Onaiyekan y a los fieles católicos, condenando la respuesta de la presidencia a las críticas de los obispos como arrogante e irrespetuosa. Atiku argumentó que la presidencia debería participar en la introspección en lugar de recurrir a la intimidación y el descrédito de los líderes religiosos. Elogió a la Iglesia Católica por su papel de larga data en la defensa de los pobres y vulnerables, enfatizando la importancia de que los líderes religiosos digan la verdad al poder. Atiku defendió la decisión del cardenal Onaiyekan de hablar públicamente, afirmando que era un esfuerzo por presentar hechos en lugar de controlar la narrativa.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones de la presidencia como ataques motivados políticamente contra los líderes religiosos, retratándolos como intolerantes y autoritarios, enfatiza la autoridad moral de la Iglesia Católica y critica a la administración por reprimir la disidencia, que se alinea con la izquierda.






