Las Cataratas del Iguazú, específicamente la Garganta del Diablo, se cerraron indefinidamente debido a un aumento dramático en el flujo del río Iguazú. El aumento se atribuyó a las fuertes lluvias en Brasil y Paraguay, lo que provocó que la descarga del río aumentara de 2750 a 9190 metros cúbicos por segundo en 26 horas, alcanzando más de 10,000 m3/s, casi seis veces el promedio. Iguazú Argentina, el concesionario, activó un protocolo de emergencia, cerrando el acceso a la Garganta del Diablo para permitir que el personal elimine las barreras de seguridad. La reapertura depende de la caída de los niveles de agua y las inspecciones estructurales.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información fáctica sobre un desastre natural y su gestión por parte de entidades privadas y públicas sin un marco ideológico manifiesto, informa sobre las condiciones ambientales, las respuestas de la infraestructura y las comparaciones históricas sin tomar partido ni promover estrategias políticas específicas.



