El Gobierno argentino, encabezado por el presidente Javier Milei, anunció hoy que dará a conocer una importante reforma de la Constitución del Banco Central de la República Argentina (BCRA) a través de una transmisión televisiva nacional. La iniciativa, que tiene como objetivo redefinir el papel del banco y fortalecer su independencia de la autoridad ejecutiva, marca una de las medidas económicas clave en la agenda de Milei para la segunda mitad del año.
La reforma, desarrollada en colaboración con el Ministerio de Economía, el propio BCRA y el Ministerio de Reforma Regulatoria y Transformación del Estado, busca modificar las funciones, restricciones y estructura de gobierno del banco central. Su objetivo principal es evitar que los futuros gobiernos usen la emisión monetaria como una herramienta para financiar los déficits presupuestarios.
Según el portavoz presidencial Adrián Ravier, la reforma se basará en cuatro pilares: establecer la estabilidad de precios como el único mandato del banco central, prohibir el apoyo financiero al Tesoro, fortalecer la independencia y la estabilidad de sus autoridades y limitar la redistribución de las ganancias contables al estado.
Este marco se estableció durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner en 2012. Milei argumenta que la coexistencia de múltiples objetivos permite una política monetaria discrecional y difumina la responsabilidad de la inflación. La reforma propuesta reemplazaría este amplio mandato con un enfoque singular en preservar el valor del dinero. Uno de los elementos centrales de la reforma es la prohibición de financiar al estado a través de la emisión monetaria. El gobierno planea eliminar o restringir significativamente el mecanismo que permite al banco central ayudar financieramente al Tesoro, particularmente a través de anticipos temporales.
Esto incluye modificar el artículo 21 de la constitución de la BCRA, que actualmente permite tales transferencias. El objetivo es evitar que el poder ejecutivo dependa del banco central para cubrir los déficits fiscales, incluso en tiempos de dificultades de acceso al mercado. Milei ha argumentado que la emisión monetaria utilizada para financiar los déficits presupuestarios fue un factor clave de las altas tasas de inflación de Argentina. Al institucionalizar la disciplina fiscal, la reforma busca limitar la capacidad de las futuras administraciones para hacer un mal uso de las herramientas monetarias. Otro componente clave de la reforma es mejorar la independencia del liderazgo del banco central.
Mientras que el sistema actual permite la destitución del presidente y los directores con una mayoría simple, la nueva propuesta requiere un voto de dos tercios de ambas cámaras del Congreso para destituir a los funcionarios. Este cambio tiene como objetivo reducir la presión política sobre las decisiones de política monetaria y garantizar una mayor estabilidad en las operaciones del banco. La reforma también introduce un régimen de rendición de cuentas y sanciones para los funcionarios que violan la autonomía del banco, incluidos aquellos que autorizan su uso como fuente de financiación para el déficit estatal. La reforma también aborda la distribución de las ganancias del banco, restringiendo el pago de dividendos derivados de los servicios de liquidez.
Milei enfatizó que los activos existentes a partir del 31 de diciembre de 2026 se contabilizarán en unidades de cuenta en lugar de moneda, con el objetivo de aislar al banco de las presiones inflacionarias. La propuesta también limita o prohíbe tanto la financiación directa como indirecta del Tesoro por parte del banco central, incluido el uso de instrumentos como notas no transferibles. La reforma ha generado respuestas mixtas de economistas y analistas. Algunos, como el economista Federico Glustein, han advertido que si bien la iniciativa tiene como objetivo restaurar la independencia del banco central, eliminar todos los mecanismos de intervención estatal podría dejar a la institución vulnerable en tiempos de crisis.
Advirtió contra el paso de un extremo a otro, argumentando que es necesario un cierto grado de flexibilidad para abordar circunstancias excepcionales. Otros, sin embargo, ven la reforma como un paso necesario hacia la restauración de la disciplina fiscal y la estabilidad económica a largo plazo. Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expresado su apoyo al camino económico de Argentina bajo Milei. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, elogió los indicadores macroeconómicos mejorados del país, señalando que Argentina ha pasado de un déficit primario a un superávit, redujo la inflación de más del 210% a aproximadamente el 30%, fortaleció las reservas de divisas y restauró la confianza del mercado.
Georgieva destacó el progreso en la reducción de la pobreza del 50% al 20% y el aumento de la inversión a través del programa RIGI, por un valor de casi $ 45 mil millones. Georgieva enfatizó que la próxima fase del plan económico debe centrarse en garantizar que los beneficios de la recuperación lleguen a la economía en general, especialmente a las pequeñas empresas y los hogares. A medida que la reforma avanza, el gobierno espera presentar el proyecto de ley al Congreso a principios de agosto. El proceso legislativo probablemente comenzará en el Senado, aunque el calendario y los procedimientos exactos siguen sin estar claros.
La reforma representa un cambio significativo en la estrategia económica argentina, que refleja el compromiso de Milei con los cambios estructurales destinados a estabilizar la economía y frenar la inflación.Con el nuevo marco constitucional del banco central, el gobierno espera establecer un entorno de política monetaria más predecible e independiente, reforzando su visión más amplia de la transformación económica.
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