El jefe de la Agencia Rumana de Cuentas Públicas (AEP), Adrian Țuțuianu, ha acusado a algunos empleados de crear un "club" dentro de las oficinas de la agencia donde traen artículos como el narguile para sentirse cómodos durante las horas de trabajo. Afirma que estas personas, a menudo contratadas a través de conexiones personales en lugar de exámenes competitivos, se han acostumbrado a presentar demandas contra la institución cada vez que se realizan ciertos recortes. Actualmente, el 5-6% de los empleados de AEP tienen disputas legales con la autoridad, y hay 28 casos en curso en los tribunales. Țuțuianu declaró que algunos empleados anteriores o actuales buscan recuperar su estatus como funcionarios de alto rango, que incluye beneficios como un salario alto, dietas, vivienda y un automóvil. El costo de mantener dichos puestos varía de 30,000 a 40,000 lei por mes. La Oficina Nacional de Auditoría ha ordenado medidas, incluido el cálculo de los daños potenciales causados por estas acciones de AEP, y el informe de los delitos a los planes de la DNA.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el tema como un problema sistémico dentro de la AEP, destacando la corrupción y el abuso de poder por parte de los empleados que explotan las lagunas legales para mantener privilegios.






