Los incendios forestales en Nueva Inglaterra, aunque menos frecuentes que en el Oeste, han aumentado debido a las recientes sequías, lo que ha generado preocupaciones entre los bomberos y los funcionarios. En 2025, Maine experimentó una actividad de incendios de finales de verano cuadruplicada, mientras que Connecticut vio un aumento de cinco veces en los incendios forestales de otoño, incluida una fatalidad. Massachusetts tuvo su temporada de incendios de otoño más activa en cuatro décadas, y los incendios forestales canadienses impactaron la calidad del aire en toda la costa este. Los expertos señalan que el clima históricamente húmedo de Nueva Inglaterra reduce el riesgo de grandes incendios forestales, pero el crecimiento de incendios causados por el hombre y el cambio de condiciones plantean desafíos. El sistema de gestión de incendios colaborativo de la región, que involucra a las provincias canadienses y los estados de los Estados Unidos, ha manejado gran parte de la carga, aunque los recursos federales permanecen en gran medida sin utilizar. Sin embargo, los cambios propuestos al Servicio Forestal y al Servicio de Incendios de Tierras Silvestres bajo la administración Trump introducen incertidumbre sobre la asignación de recursos y el apoyo futuro.
Lectura del sesgo (Centro): Si bien el artículo discute posibles cambios administrativos en el Servicio Forestal y el Servicio de Bomberos de Tierras Silvestres bajo la administración Trump, presenta estos desarrollos como parte de debates políticos más amplios en lugar de tomar una postura ideológica clara.




