El gobierno francés está considerando revisar el crédito fiscal por empleo en el hogar, una política que se ha convertido en un punto focal en sus esfuerzos por reducir el gasto público en medio de crecientes presiones fiscales. 8 mil millones de euros anuales para 2025, una cifra que casi se ha duplicado en la última década. A medida que los funcionarios finalizan el próximo presupuesto, la reforma potencial de este incentivo fiscal se encuentra entre varias propuestas destinadas a recortar los llamados "gastos fiscales", una amplia categoría que abarca créditos, deducciones, tasas impositivas reducidas y otras ventajas fiscales.
Una circular preparatoria emitida por el ministerio instruyó a las contrapartes regionales a evaluar los gastos fiscales existentes de manera más rigurosa, con el objetivo de reducir tanto su número como la carga financiera. El documento enfatizó la necesidad de "evoluciones en la tributación" que podrían incluir la eliminación o reducción de ciertos beneficios, señalando una directiva clara hacia la consolidación fiscal. Mientras que el destino específico del crédito de empleo en el hogar aún no se ha determinado, el impulso más amplio sugiere que tales medidas probablemente se enfrentarán a un escrutinio en los próximos meses. El crédito fiscal de empleo en el hogar se introdujo para apoyar a las familias que contratan cuidadores privados, niñeras u otros trabajadores domésticos.
Con el tiempo, sin embargo, el programa ha crecido significativamente en alcance y costo, lo que ha provocado preocupaciones sobre su sostenibilidad. Con Francia lidiando con el aumento de la deuda pública y la necesidad de equilibrar su presupuesto, los responsables políticos están buscando cada vez más formas de reducir el gasto manteniendo las protecciones sociales esenciales.
Los funcionarios han estado involucrados en intensas discusiones entre el Ministerio de Finanzas y la oficina del primer ministro, sopesando varias opciones para cumplir con los objetivos de déficit. Entre los ajustes propuestos, se están considerando recortes en los gastos fiscales, como el crédito para el empleo en el hogar, junto con otras medidas, incluidas posibles reformas en las políticas de pensiones. Sin embargo, algunos economistas argumentan que la congelación de las pensiones representaría un ajuste menos abrupto en comparación con el recorte de incentivos fiscales específicos. La posible revisión del crédito fiscal para el empleo en el hogar ha despertado el interés de las partes interesadas, particularmente las del sector de los trabajadores domésticos y los grupos de defensa que representan a las poblaciones vulnerables.
Algunos temen que los cambios en el programa podrían afectar desproporcionadamente a las familias de bajos ingresos que dependen de estos servicios para administrar las responsabilidades del hogar. Otros ven la reforma como una oportunidad para racionalizar el código tributario y redirigir los recursos hacia prioridades más urgentes. El gobierno aún no ha anunciado planes formales, pero las discusiones internas sugieren que una decisión sobre el futuro del crédito es inminente.
El crédito fiscal para el empleo en el hogar, aunque es popular entre muchos hogares, es visto por algunos funcionarios como un candidato principal para su revisión debido a su costo sustancial y su limitado impacto directo en el crecimiento económico en general.
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