Los turistas se vieron obligados a subirse a un barco sobrepoblado que apestaba a gasolina y se sentían inseguros antes de que explotara, matando a una niña británica de 16 años, según múltiples relatos de testigos oculares. El trágico incidente ocurrió frente a la costa de la República Dominicana el 27 de julio, durante un viaje de regreso desde la popular isla de Saona.
Los testigos describieron la embarcación como peligrosamente abarrotada, con un fuerte olor a gasolina que impregnaba la cabina. Gisell Segovia, de 22 años, y su esposo Navin Torres, de 35 años, relataron cómo expresaron su preocupación al capitán sobre las condiciones, solo para ser despedidos. A pesar de estas advertencias, a los turistas se les aseguró que la embarcación estaba segura. El viaje, que se esperaba que durara solo unos minutos, duró casi 30 minutos. Durante este tiempo, varios pasajeros notaron que muchos no llevaban chalecos salvavidas correctamente.
Navin Torres describió el caos, afirmando que la parte delantera del barco explotó, dejándolo aturdido momentáneamente antes de darse cuenta de que el fuego se estaba extendiendo hacia él y su esposa. Gisell Segovia recordó haber visto a Abbie, cuyos hermosos ojos recordaba vívidamente, gravemente quemados. La explosión envió escombros y arrojó a los pasajeros de sus asientos. Varios otros resultaron heridos, incluidos los dos hermanos de Abbie, Carley y Bradley, que estaban entre más de 20 turistas gravemente heridos. Los tres niños estaban en el barco sin sus padres, Gary y Rebecca Lainton. Abbie sufrió quemaduras extensas, estimadas en el 60 por ciento de su cuerpo, y fue trasladada de urgencia a un hospital cercano.
A pesar de los esfuerzos por salvarla, sucumbió a sus heridas tres días después, el 30 de julio. El incidente ha provocado indignación entre los locales y los observadores internacionales por igual. Una página de GoFundMe creada en nombre de Abbie ya ha recaudado más de £17,000, con más donaciones que continúan llegando. Las autoridades de la República Dominicana han iniciado una investigación sobre la causa de la explosión.
La tragedia también ha provocado una respuesta del gobierno británico. Un portavoz de la Oficina de Relaciones Exteriores declaró que se está brindando apoyo consular a la familia de Abbie y otros ciudadanos británicos afectados. La agencia está trabajando estrechamente con las autoridades locales para garantizar un seguimiento y asistencia adecuados. El legado de Abbie está siendo honrado por aquellos que la conocieron. Su antigua escuela, la Escuela Tanwood de Artes Escénicas, la elogió por su dedicación y talento, señalando que trajo alegría e inspiración a todos los que conoció.
El club de porristas de Swindon Lightning, donde fue una destacada intérprete, también ha rendido homenaje a su amabilidad y pasión por la porristas. Los miembros del club han organizado eventos de recuerdo, expresando su dolor y solidaridad con su familia. Los vecinos de Swindon han compartido su conmoción por la noticia, describiendo a la comunidad como profundamente afectada por la pérdida. Un residente le dijo al Daily Mail que conocían a la familia de Abbie durante años y estaban devastados por el resultado. El incidente ha reavivado las discusiones sobre las regulaciones de seguridad para los barcos turísticos en la región, lo que ha provocado llamados a una supervisión y aplicación más estrictas.
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