Una potente explosión sacudió la subestación Turnow-Preilack cerca de la central eléctrica de carbón Jänschwalde en Brandeburgo el martes por la mañana, 1 de septiembre de 2026. Según la policía local, se descubrieron múltiples explosivos en el sitio, con el número exacto aún bajo investigación, pero se cree que es de dos dígitos. El incidente ha generado preocupación entre las autoridades, y el ministro del Interior de Brandeburgo, Jan Redmann, lo describió como un intento de sabotaje. A pesar de la gravedad de las explosiones, no ha habido amenaza para la seguridad pública, y el suministro general de electricidad se mantuvo sin afectar.
La subestación, ubicada entre Preilack y el pueblo de Tauer, es parte de la red de transmisión de alta tensión que se conecta a la cercana central eléctrica de Jänschwalde. Redmann declaró que los perpetradores tenían como objetivo introducir material conductor en las líneas de alta tensión utilizando una "carga de conducción", causando así cortocircuitos. Señaló que este método tuvo éxito dos veces, lo que resultó en una descarga eléctrica severa que causó perturbaciones notables en el suelo. Un miembro del personal del operador de la red 50Hertz observó una bola de fuego en el lugar, aunque Redmann no confirmó detonaciones, refiriéndose en cambio al evento como un cortocircuito que afectó a la tierra.
El área alrededor de la subestación incluye un edificio construido en la década de 1980, que todavía es utilizado por el operador. Las estructuras adicionales, probablemente utilizadas para viviendas temporales durante la construcción, permanecen vacías. Estas instalaciones destacan la importancia histórica de la ubicación, ya que la central eléctrica de Jänschwalde fue construida entre 1976 y 1989 como la última nueva central eléctrica de la antigua Alemania Oriental.
Sin embargo, el suministro general de electricidad no se interrumpió. , el segundo bloque de la central eléctrica se apagó automáticamente como medida de precaución, confirmada por el operador. Esta respuesta automática subraya los protocolos de seguridad vigentes en dichos sitios de infraestructura crítica. Las autoridades han comenzado sus investigaciones, centrándose en la naturaleza de los explosivos y la intención detrás del ataque.
El incidente ha provocado discusiones sobre la seguridad de la infraestructura energética en Alemania, particularmente a la luz de las crecientes preocupaciones por las amenazas a las instalaciones críticas. Los residentes locales expresaron alarma pero aseguraron que los peligros inmediatos habían sido mitigados. A medida que avanza la investigación, los funcionarios determinarán el alcance del daño y evaluarán la necesidad de medidas de protección adicionales. Por ahora, el enfoque sigue siendo garantizar el funcionamiento continuo y seguro de la red eléctrica y prevenir futuros incidentes.
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