Prichard Colon, ex boxeador profesional, ha fallecido a la edad de 33 años, once años después de sufrir una pérdida devastadora en su carrera. Su padre, Richard Colon, confirmó la muerte a través de una publicación en las redes sociales, compartiendo un mensaje sincero sobre el fallecimiento de su hijo. El trágico incidente ocurrió durante una pelea contra Terrell Williams en 2015, que le provocó una grave lesión cerebral. La pelea tuvo lugar en febrero de 2015, y poco después, Colon sufrió una hemorragia cerebral. Durante la pelea, se quejó repetidamente de golpes en la parte posterior de la cabeza. Después de una cirugía de emergencia para reducir la hinchazón en el cerebro, Colon fue puesto en coma durante 221 días.
Después de recuperar la conciencia, vivió en un estado vegetativo, incapaz de caminar o hablar, requiriendo atención constante durante todo el día. En su publicación en las redes sociales, Richard Colon expresó su profunda tristeza por la pérdida de su hijo. Agregó, Ahora está en un mundo mejor. Hice todo lo posible para cumplir su deseo de tomar unas vacaciones en Puerto Rico, como lo había anhelado, pero no pudo cumplirse. Gracias por todos los años llenos de amor y oraciones. Colon fue considerado un talento prometedor en el boxeo. Antes de enfrentarse a Williams, permaneció invicto en 16 combates profesionales, asegurando 13 victorias por nocaut. Nacido en Florida, se mudó a Puerto Rico a la edad de diez años.
Como joven atleta, ganó títulos nacionales en dos categorías de peso y ganó el oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010. Su viaje comenzó temprano, mostrando potencial incluso antes de convertirse en profesional. Su dedicación al deporte fue evidente a lo largo de su vida, y sus logros fueron reconocidos tanto a nivel nacional como internacional. A pesar de los desafíos que enfrentó, incluidas las secuelas de la pelea de 2015, continuó inspirando a otros dentro de la comunidad de boxeo.
Su familia continúa honrando su memoria, enfatizando el impacto que tuvo en aquellos que lo conocieron. Los colegas y los fanáticos han expresado sus condolencias, reconociendo el legado que dejó atrás. Los expertos médicos han señalado que las lesiones cerebrales sufridas en el boxeo pueden provocar complicaciones de por vida y, en algunos casos, resultar en daños irreversibles. El caso de Colón sirve como un recordatorio de la importancia de la atención médica adecuada y el apoyo después de tales incidentes. Los esfuerzos de su familia para proporcionarle consuelo en sus últimos días reflejan el costo emocional de tales tragedias.
A medida que el mundo del boxeo llora la pérdida de una de sus estrellas en ascenso, las discusiones sobre la seguridad de los jugadores y la salud a largo plazo continúan ganando terreno.
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