Shein, el minorista de moda en línea chino, listará sus acciones en la bolsa de Hong Kong, marcando lo que podría ser la mayor oferta pública inicial (IPO) del año. La medida se produce después de los intentos fallidos de hacer pública en Londres y Nueva York. 7 mil millones a través de esta lista. 5 mil millones, una disminución significativa de casi 100 mil millones de euros hace cuatro años. 1 mil millones en 2025. La compañía, con sede en Singapur pero que fabrica principalmente en China, ha sido conocida durante mucho tiempo por su modelo de moda ultra-rápido. Aprovecha las técnicas de minería de datos para identificar tendencias en las redes sociales y produce rápidamente nuevos artículos, a menudo en cuestión de días.
Este enfoque ha ayudado a dar forma a los conceptos de Ultra-Fast Fashion y Real-Time Fashion. Sin embargo, tal velocidad ha tenido un costo, tanto financiera como ambientalmente. El agresivo ciclo de producción de la compañía ha llevado a preocupaciones sobre la sostenibilidad y el consumo de recursos. En los últimos meses, mercados clave como la Unión Europea y los Estados Unidos han comenzado a tomar medidas contra la afluencia de mercancías desde China.
Además, la Comisión Europea ha estado investigando si las prácticas comerciales de Shein violan la Ley de Servicios Digitales (DSA). Estas acciones regulatorias han contribuido a una disminución en la valoración de mercado de Shein. Los activistas de Greenpeace argumentan que estos desarrollos señalan un punto de inflexión para la compañía. Moritz Jäger-Roschko, un activista de temas de economía circular, afirma que la fuerte caída en el valor de Shein refleja la naturaleza insostenible de su modelo de negocio.
"Las medidas adoptadas por la UE están funcionando", dice, señalando la creciente presión sobre empresas como Shein para que cambien sus hábitos.Mientras tanto, los coleccionistas de ropa de segunda mano alemanes han dado la voz de alarma por el aumento de las prendas desechadas. 3 millones de toneladas. Este aumento se atribuye al mayor consumo de textiles y a la menor vida útil de los productos. Según la asociación de reciclaje bvse, la proporción de ropa reutilizada ha disminuido del 62% al 44%, mientras que la recuperación térmica, la quema de ropa, ha aumentado del 12% al 21%.
En respuesta a estos desafíos, Greenpeace aboga por regulaciones más estrictas contra la moda rápida, inspirándose en la ley anti-moda rápida de Francia. La legislación francesa, que entra en vigor en enero, amenaza con multas a las empresas que producen grandes volúmenes de productos rápidamente sin alentar reparaciones o prácticas sostenibles. También restringe las tácticas publicitarias que promueven el consumo excesivo. Aunque la ley no nombra explícitamente plataformas chinas como Shein, Temu o Alibaba, se discutieron ampliamente durante los debates que rodean la regulación. En Alemania, esfuerzos legislativos similares permanecen en la etapa de planificación.
Si bien actualmente no existe una ley integral contra la moda rápida, el Ministerio Federal de Medio Ambiente está desarrollando una legislación destinada a ampliar la responsabilidad del productor. Esto sugiere que es probable que la presión sobre empresas como Shein se intensifique en los próximos años.
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