La pesca con bombas está reduciendo los arrecifes de coral a escombros, según una nueva investigación que revela el alcance del daño causado por la práctica ilegal frente a la costa del archipiélago indonesio de Spermonde. Los investigadores han registrado más de 3.500 explosiones en solo 3.600 horas utilizando micrófonos submarinos, capturando el impacto devastador de la pesca con bombas en uno de los ecosistemas marinos más ricos en biología del mundo, el Triángulo de Coral. La práctica, conocida como pesca con bombas, consiste en empacar botellas de plástico con explosivos y detonarlas cerca de los arrecifes de coral para aturdir y matar la vida marina.
Este método, que está prohibido a nivel mundial, ha sido documentado en al menos 34 países, desde Líbano y Libia hasta Brasil y Ecuador. Si bien se utiliza principalmente para pescar para los mercados locales, la técnica representa una grave amenaza para los hábitats de coral. Una sola explosión puede destruir hasta 200 pies cuadrados de arrecife, transformando paisajes submarinos vibrantes en zonas estériles de escombros y coral muerto. Para estudiar el problema, investigadores de Gran Bretaña e Indonesia desplegaron grabadoras de audio de $ 150 en el fondo marino en Sulawesi, Indonesia, anclándolas en estacas cortas. Utilizaron software de IA, desarrollado y compartido abiertamente por el equipo, para analizar 16 meses de grabaciones de audio en solo unas pocas horas.
Cada detonación potencial fue verificada manualmente para determinar si se originó de una bomba o de un motor de barco fallido. El sonido viaja aproximadamente cuatro veces más rápido a través del agua que el aire, lo que permite al equipo detectar explosiones a distancias superiores a 10 millas. Según los hallazgos, el número de explosiones detectadas superó los 8.500 anualmente dentro de un área de 350 millas cuadradas. Con una bomba detonada aproximadamente cada 62 minutos, el efecto acumulado resulta en la destrucción de tres campos de fútbol de arrecife por año.
Este nivel de destrucción contribuye a la alarmante disminución de la cubierta de coral en el archipiélago de Spermonde, donde se estima que el 75% del coral se ha perdido desde 1990 debido a las actividades humanas, el blanqueamiento y el aumento de las temperaturas del océano.
Los datos también mostraron que la pesca con ráfaga ocurre durante todo el año, con una actividad máxima en las mañanas y una disminución significativa los viernes, el día local de oración. Este patrón sugiere una interacción compleja de factores sociales y económicos que influyen en la práctica. Contrariamente a las suposiciones comunes que atribuyen la pesca con ráfaga únicamente a la pobreza y la desesperación, los expertos indican que la práctica es más comúnmente practicada por pescadores de ingresos medios. El alto costo de adquirir el equipo necesario, como barcos, bombas y detonadores, implica que la práctica está impulsada por la necesidad económica y la falta de una regulación efectiva.
La aplicación ineficaz y la mala gestión de las pesquerías siguen siendo factores clave que contribuyen a la persistencia de la pesca explosiva. A medida que los investigadores continúan documentando la escala del problema, enfatizan la necesidad urgente de medidas regulatorias más fuertes y esfuerzos de conservación basados en la comunidad para proteger los frágiles ecosistemas de coral del Triángulo de Coral.
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