Un empresario esloveno ha expresado su preocupación por la forma en que las pequeñas y medianas empresas están adoptando herramientas de inteligencia artificial, destacando tanto las oportunidades como los riesgos asociados con su implementación.
Según Kranjc, las grandes corporaciones están bien preparadas y han invertido significativamente en la integración de la IA, particularmente en áreas como la gestión de inventario, contabilidad, operaciones financieras y soporte al cliente.
La implementación de IA puede tomar varios meses antes de que los retornos se vuelvan visibles, lo que desalienta a muchas pymes. Kranjc señaló que a pesar de que la tecnología de IA se está volviendo más accesible, muchas pequeñas empresas siguen dudando en adoptarla, temiendo el desplazamiento de empleos o la pérdida de control sobre funciones críticas. En la práctica, las herramientas de IA ya han demostrado beneficios medibles. Por ejemplo, un cliente utilizó un sistema de búsqueda de documentos impulsado por IA capaz de reconocer texto manuscrito y extraer información de imágenes. Otro caso involucró un sistema de revisión que redujo el tiempo requerido para una tarea que anteriormente tomaba semanas a poco menos de una hora.
Estas mejoras ayudan a los empleados a ahorrar horas de trabajo cada semana, sin embargo, la aceptación entre el personal a menudo depende de ver resultados tangibles de primera mano. También hay una creciente preocupación por la privacidad y la seguridad de los datos.
Para hacer frente a esto, el equipo de Kranjc desarrolló una herramienta "anonimizadora" en colaboración con la Asociación de Abogados de Eslovenia, asegurando que los datos personales se enmascaran antes de ser utilizados en modelos lingüísticos más amplios, manteniendo así la confidencialidad y el cumplimiento. Las reacciones de los empleados varían según la edad y la experiencia. Los trabajadores mayores tienden a ser más cautelosos, a veces resistiendo el cambio debido a los temores de que la automatización reemplace los roles humanos. También pueden tener dificultades para distinguir entre respuestas precisas y engañosas generadas por los sistemas de IA. En contraste, los empleados más jóvenes generalmente están más abiertos a aprender nuevas tecnologías y adaptarse a los flujos de trabajo asistidos por IA.
Sin embargo, Kranjc advierte que sin una capacitación y supervisión adecuadas, la dependencia de la IA podría conducir a una confianza ciega en sus resultados, lo que podría resultar en una mala toma de decisiones. El desafío radica en equilibrar el avance tecnológico con la responsabilidad ética. Los modelos de IA operan basados en patrones estadísticos en lugar de una comprensión verdadera, haciéndolos susceptibles a sesgos y errores. Los usuarios deben aprender a evaluar críticamente el contenido generado por la IA y evitar depender en exceso de sus recomendaciones. A medida que la IA continúa evolucionando, la clave será fomentar una cultura de uso informado y mejora continua dentro de las empresas de todos los tamaños.
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