Este artículo es una reflexión personal de una persona que ha pasado más de 25 años trabajando dentro del sistema de las Naciones Unidas, incluidas dos décadas en la Comisión de Servicio Civil Internacional (ICSC). El autor discute su decisión de abandonar la ONU a través del Programa de Separación Temprana, citando razones como el deterioro de la salud, las preocupaciones por la integridad institucional y el deseo de seguir un trabajo independiente con mayor autonomía. Destacan desafíos como el estrés burocrático, el favoritismo y la erosión de los valores fundamentales dentro de la organización. La pieza incluye consejos para otros que consideran abandonar la ONU, enfatizando la importancia de la planificación, el mantenimiento de la salud, la búsqueda de claridad y el fomento de las relaciones. No presenta una postura política, sino que se centra en la cultura organizacional y las elecciones profesionales personales.
Lectura del sesgo (Centro): Si bien el artículo analiza el funcionamiento interno de las Naciones Unidas, una institución políticamente sensible, el tono y el marco siguen siendo equilibrados. El autor presenta experiencias y observaciones personales sin criticar abiertamente o elogiar facciones o ideologías políticas específicas.





