El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, declaró que la operación se alinea con las tácticas híbridas rusas conocidas contra objetivos europeos. Afirmó que la ejecución técnica demostró experiencia profesional y patrocinio estatal. En respuesta, Alemania planea cerrar su último consulado ruso en Bonn y un centro cultural en Berlín sospechoso de albergar espías. El ministro de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, también anunció la expansión de las sanciones dirigidas a los rusos y el aumento de la presión sobre la flota rusa de buques utilizados para evadir las sanciones occidentales.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el ataque como un claro acto ruso en el contexto de la guerra híbrida, citando las afirmaciones de los funcionarios alemanes y alineándose con el apoyo de la OTAN y la UE.



